Mucho se ha dicho sobre la simbología que muestra “El juego del calamar”. Sin embargo, el psicólogo venezolano Alberto Barradas quiso hacer algo distinto y analizó a los personajes, situaciones y símbolos, que “tienen una perfecta correspondencia en lo psicológico, en la representación de nuestras vidas y en nuestros deseos más reprimidos”.

En 11 publicaciones, el especialista explicó “el comportamiento de los personajes y cómo eso se asemeja muchísimo al nuestro”. También develó “secretos emocionales en cada situación, que usted, al leerme, verá que también son secretos suyos”.

El dinero es un objetivo peligroso

En “El juego del calamar” el dinero es el principal protagonista. Simboliza la felicidad y el poder. Los participantes tienen deudas, necesidades y calamidades. El dinero les es esquivo, por sus características personales. Pero aquellos a quienes les sobra el dinero, lo usan para “divertirse”. Eso representa una verdad en la vida: “mientras más dinero necesitas, menos tienes. Mientras más amas lo que haces, más posibilidades de dinero tienes”.

Imagen tomada del Instagram @psicovivir.

Ser ingenuo es peligroso

Si algo queda claro en esta serie es que la ingenuidad es peligrosa y puede terminar en muerte. “Estamos en un mundo donde la candidez no tiene cabida y es imposible confiar a ciegas en quien no conoces bien. No hablo de paranoia, hablo de desconfianza. No se puede confiar en todo el mundo y no todos te quieren bien”.

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La tentación

La serie muestra claramente el poder de la tentación y lo que duele cuando no se observan las consecuencias. Caer en la tentación es una conducta natural. “Me pareció muy simbólico que el personaje de la tentación siempre está sonriente. Así me imagino ese asunto. Riéndose de ti, que caes bajo sin mirar las consecuencias”.

el juego del calamar
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La soledad es mala consejera

No puedes pretender tener éxito en la vida, si crees que puedes hacerlo todo solo. La soledad, como símbolo, la presentan desconfiada, arisca, triste. “La soledad puede amargarte y dejarte sin ninguna defensa en la vida. Me parece simbólico que la protagonista de la soledad muere cuando nadie está pendiente de ella. La soledad, cuando la escogemos, es una oportunidad, pero cuando es obligada es una calamidad”.

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La fuerza es bruta

No sirve de nada ser el más fuerte y el más malo si no logras que la gente te quiera. “Ser el más fuerte o el más ‘malo’ trae asociaciones derivadas del miedo, pero jamás de la lealtad. Me parece simbólico que este personaje jamás mejoró. Siempre fue igual. Eso trae a colación la tesis de que cuando alguien no siente culpa, jamás va a cambiar”.

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La sumisión es peligrosa

No todo sumiso es cobarde. “Cuando hablamos de mujeres maltratadas, no nos referimos a mujeres cobardes. Muchas veces son situaciones de sobrevivencia. En esa espiral de sumisión la muerte se puede encontrar, en situaciones de suicidio o de homicidios pasionales. “Te dije que si me traicionabas te mataba” sirve de antesala a un proceso en el que, luego de defenderse, la mujer se suicida, llevándose a su maltratador. No es ficción. Así sucede muchas veces en estos casos”.

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Por dinero no todo vale

En “El juego del Calamar” un hermano mata a otro por dinero. “El dinero y el valor que le damos a veces puede convertirnos en personas despreciables. No es el dinero en sí, es el valor que le das en tu vida. Pareciera que estamos dispuestos a todo por dinero, incluso, a sacar del camino a seres que amamos. Es una realidad muy triste, pero, al fin, una realidad”.

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Debemos cuidarnos de los cobardes

La cobardía es la madre de la traición en “El juego del Calamar”. Nadie cobarde hizo alguna acción que implicara un acto de valor. De hecho, al tener valor, se deja de ser cobarde. La simbolización de la cobardía, mostrada en el último acto en el suicidio, nos coloca en el debate de si suicidarse es un acto valiente o no. Desde mi punto de vista, es un acto auto agresivo”.

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No todo lo que brilla es oro

El protagonista de esta serie es un padre irresponsable, jugador, abusador de la madre y con muchas sombras personales. Pero hay un elemento crucial en el: nos cae bien. Se ve un buen tipo. Pero no lo es. La serie juega con la ambivalencia humana. Nos presenta un tipo con dificultades y sombras, pero sus acciones son empáticas. Lo peligroso de un personaje así es que abunda en la vida real. Alguien que en apariencia es bueno y simpático, al final es alguien que te engaña y jamás sale adelante contigo”.

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¿Ser rico es malo?

La serie no da ningún buen mensaje sobre el dinero y su uso, tampoco muestra a nadie con valores positivos en cuanto al dinero. Todos los ricos que aparecen en la serie son delincuentes, pervertidos y asesinos. Eso no tiene ningún sentido. Es estúpido seguir influenciando acerca de que ser rico es malo. Países como Venezuela se han ido al infierno por pensar así, en cambio, países donde se protege la riqueza, surgen y producen felicidad masiva. Ser rico es bueno. Fin del cuento”. (E)

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