Abigail solo tenía 18 años cuando fue a una emergencia con dolor en su vientre. Tras atenderla, los médicos la acusaron de haberse provocado un aborto.

Ella es una indígena ecuatoriana y durante el proceso que ya lleva 4 años, nunca le han hablado en su idioma originario que es el único que conoce.

Es oriunda de una comunidad cercana al Quilotoa, provincia Cotopaxi. Desde su detención, cuando los policías la sacaron de la emergencia aún convaleciente y con una bata de hospital, la joven enfrenta cargos sin entender mucho lo que le ha pasado. No ha tenido intérpretes que le aclaren su situación.

La organización feminista Surkuna, que asumió recientemente su defensa, dijo en un comunicado que este caso no es el único y Human Rights Watch “la penalización del aborto en Ecuador afecta de manera desproporcionada a las indígenas, afrodescendientes y jóvenes”.

Este viernes 20 de agosto se llevó a cabo la audiencia de juzgamiento contra Abigail, en la que fue aceptada la nulidad del proceso, lo que implicaría para Surkuma una oportunidad para recabar nuevos argumentos que permitan la libertad de la joven y ayudar a que otras no sean mujeres criminalizadas injustamente.


(I)

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