Marcelino Cristóbal L., se aprovechaba de su condición de profesor de danza para abusar de una alumna, de sólo 13 años, a la cual también obligó a viajar desde Pastaza hasta Quito para seguir abusando sexualmente de ella. Tras demostrarse su responsabilidad recibió la pena máxima de 29 años y cuatro meses por el delito de violación.

El testimonio de la adolescente, presentado en el juicio, detalla que el abuso, perpetrado en 2018, comenzó en sus clases de danza. Explica que el profesor la tocaba inapropiadamente y abusaba de ella en los camerinos de la institución donde impartía clases. La joven también contó que la obligó a viajar a casa de un familiar del procesado en la capital del país donde estuvo por tres días.

La madre relató en el juicio que su hija salió a clases y no volvió. La adolescente fue localizada por agentes de la Dirección Nacional de Policía Especializada en Niños, Niñas y Adolescentes (Dinapen), gracias a las declaraciones de compañeros de la víctima quienes confirmaron que el profesor se la había llevado.

Tras determinar la responsabilidad del procesado, el Tribunal de Garantías Penales resolvió condenarlo con la pena máxima establecida, además de fijar una multa de 600 salarios básicos unificados y una reparación integral de 10.000 dólares a la víctima. (I)

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