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Ecuador

Familiares de migrante ecuatoriana muerta en el desierto de Arizona claman por la repatriación de su cuerpo

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Mayra Giler, de 35 años, partió a Ciudad de México junto a su hija, Judith Castañeda, una joven de 18, con un objetivo en mente: quería una vida mejor. Así que soñaban con llegar a Estados Unidos para lograrlo. Partieron desde el Aeropuerto de Guayaquil con el dinero que debían pagarle a los coyoteros para que las cruzaran, eso era lo más importante.

Salieron el 8 de abril y estuvieron cuatro meses encerradas en una bodega en la zona fronteriza de El Paso. El 5 de agosto emprendieron de nuevo el camino, iban a cruzar, así que Mayra le escribió un mensaje a su esposo, Javier Castañeda, que se había quedado en Ecuador, que no le escribiera más, pues le iban a quitar el celular y cuando estuvieran del otro lado, ella se comunicaría, pero no escribió más.

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Cinco días después, Javier recibió una llamada. Era una mujer que había conocido Mayra y su hija en el trayecto. Esta traía la noticia, Mayra había muerto. Llevaban 12 horas caminando por el hostil desierto de Arizona. De un momento a otro, Mayra, empezó a convulsionar. Judith se desesperó y buscó ayuda de la patrulla fronteriza, pero al volver la encontró muerta. Había sufrido un infarto. Judith terminó retenida en migración, dijo la mujer en la llamada, según El Universo.

Javier pidió ayuda al Ministerio de Relaciones Exteriores para que lo ayudaran con su único deseo, traer de vuelta a la cooperativa Héctor Cobos, en Durán, de donde son, el cuerpo de su esposa, pero eso le cuesta 15 mil dólares, y no puede costearlo.

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Vecinos de Durán mostraron su apoyo y se reunieron con carteles pidiendo socorro. “Por favor, ayúdennos a traer el cuerpo de Mayra para poder darle su último adiós y cristiana sepultura”, dice una. Por el momento no se concreta la repatriación, a pesar de que se han reunido hasta con la Cancillería. De hecho, Judith tampoco ha regresado.(I)

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