Entretenimiento
Los famosos recuerdan su niñez con humor, nostalgia y momentos llenos de alegría
Relatos de infancia con familia, escuela, amigos y anécdotas entrañables que marcaron su vida.
Guayaquil/Kristhel Benavides Lara
Niñez llena de diversión (Carolina Plaza)
Cuando Carolina Plaza piensa en el Día del Niño, su memoria no la lleva a un regalo en particular ni a una celebración específica.
La transporta a una casa llena de risas y un ejército de pequeños primos que parecían multiplicarse en cada reunión familiar.
La influenciadora recuerda su infancia como una etapa feliz, marcada por la cercanía de su familia y por esos encuentros que convertían cualquier fecha en una verdadera fiesta.
“Mi infancia fue maravillosa, siempre estuve rodeada de mis hermanas y de una gran flota de primos”, cuenta con entusiasmo.
Y es que, según recuerda, casi todos sus primos tenían edades similares, algo que garantizaba diversión. “Era un gran ambiente en el que siempre había niños jugando, niños corriendo mientras la pasaban bien”, rememora.
Aunque describe su infancia como tranquila, Carolina asegura que la disfrutó al máximo. Entre reuniones familiares, tardes de juegos y momentos compartidos con sus seres queridos, construyó recuerdos que todavía conserva con cariño.
“Yo lo disfruté muchísimo”, dice, como si por un instante volviera a ser esa niña rodeada de amigos y primos.
Pero sus mejores recuerdos no terminan en el círculo familiar. Carolina también guarda un lugar especial para las amistades que nacieron durante aquellos años y que, con el tiempo, lograron superar la distancia, los cambios y las nuevas etapas de la vida.
“Muchas de mis amigas de la infancia hasta la fecha me acompañan en esta vida y en todas mis nuevas etapas y definitivamente creo que su compañía y amistad ha sido maravillosa”, afirma.
Hoy, cuando recuerda aquellos Días del Niño, Carolina no habla de juguetes ni de regalos.
Habla de familia, de amistad y de una infancia llena de personas que hicieron de cada celebración una historia digna de recordar.
El regalo que nunca faltaba (Steven Rivera)
Si hay algo que Steven recuerda del Día del Niño, además de la emoción de la celebración, es una anécdota que todavía le provoca risas cada vez que la cuenta.
Rivera asegura que su infancia estuvo marcada por momentos sencillos, pero también por recuerdos que hoy parecen sacados de una comedia.
La anécdota ocurría cada año en su escuela, donde por el Día del Niño los padres debían enviar un regalo para sus hijos. Sin embargo, en el caso de Steven, la tradición tenía un giro particular.
Como sus padres trabajaban largas jornadas, era él quien se encargaba de elegir y llevar su propio regalo al colegio.
Pero la historia tiene un detalle aún más divertido. Aunque podía escoger cualquier cosa, Steven siempre tomaba la misma decisión: regalarse una pelota.
Año tras año, se regalaba una pelota y la forma circular del paquete hacía imposible ocultar la sorpresa.
“Todos se daban cuenta porque estaba envuelta y era circular”, recuerda entre risas.
Con los años, aquella pelota se convirtió en uno de los recuerdos más divertidos de su infancia.
Fiestitas con sabor casero (DiCapo)
Las fiestitas escolares del Día del Niño ocupan un lugar especial en la memoria de Diego Chiang, más conocido como DiCapo, quien recuerda con entusiasmo esos encuentros donde la diversión iba más allá de los juegos.
Entre todos los momentos, había uno que sus compañeros esperaban con especial emoción: el compartir.
Y es que Diego llegaba a la escuela con un esperado acompañante: los sánduches de atún de su mamá.
Era él quien hacía la petición en casa, pero en el aula la expectativa crecía entre sus amigos, que ya daban por hecho que ese día no faltaría el toque casero en la celebración.
“Recuerdo mucho que mis compañeros esperaban bastante los sánduches de mi mamá”, cuenta entre risas.
Con el tiempo, ese detalle dejó de ser solo una comida para convertirse en parte de su identidad en el aula, un gesto que aún conserva con cariño.
Y como todo Día del Niño, la jornada no terminaba en la escuela. En casa lo esperaban regalos de sus padres y juegos con sus hermanos, cerrando un día de amistad y familia.
Una infancia sin calendario (Henry Bustamante)
Cuando Henry Bustamante piensa en su infancia, no recuerda una celebración específica por el Día del Niño ni una fecha marcada en el calendario.
Lo que viene a su memoria es algo mucho más sencillo: los días tranquilos, las tardes de juegos y una comunidad donde cada persona tenía un papel definido.
“Yo vengo del campo, de una comunidad muy pequeña, humilde y llena de gente trabajadora”, recuerda.
En aquel entorno, los adultos trabajaban mientras los niños estudiaban y jugaban libremente.
No hacían falta grandes celebraciones para ser felices. Bastaba una tarde con amigos y la tranquilidad de una comunidad unida.
Por eso, no guarda un recuerdo específico del Día del Niño, sino de una infancia marcada por la sencillez y la alegría cotidiana. “Tengo recuerdos de una infancia muy feliz y tranquila, pero no están enmarcados en fechas especiales como el Día del Niño”, comenta.
Bustamante explica que al llegar a la ciudad empezó a conocer las celebraciones del calendario, ya que en su comunidad los momentos importantes no dependían de fechas, sino del día a día.
Hoy, al mirar atrás, Henry conserva la imagen de una niñez libre, rodeada de amigos, naturaleza y tranquilidad.
Entre el mar y las memorias (Mariela Viteri)
Para Mariela Viteri, el Día del Niño no se recuerda con juguetes ni celebraciones, sino con arena, mar y familia.
Su memoria la lleva directamente a la costa ecuatoriana, a playas como Punta Bellaca y Punta Gorda, donde la infancia se medía en olas y tardes interminables bajo el sol.
No siempre iban en carro convencional. En varias ocasiones, su padre conducía un bote que se abría paso hacia la playa, convirtiendo el trayecto en parte de la aventura familiar.
”Mi papi era un as en el volante y para nosotros vivir ese momento era muy lindo”, recuerda con entusiasmo al evocar aquellos viajes.
En una de las salidas, la marea los sorprendió y la familia quedó atrapada por un momento en la playa de La Bellaca, hasta ser auxiliada por una casa cercana donde incluso les ofrecieron sopa de las almejas que recolectaron.
“Era la casa de una gringa y allí nos hicieron sopa de almejas a todos”, cuenta entre risas, como si el susto se hubiera transformado, con el tiempo, en otra anécdota entrañable.
(E)
-
Mundialísimo hace 3 días
Ecuador vs. Arabia Saudita: hora, dónde ver y detalles del amistoso previo al Mundial 2026
-
Ecuador hace 3 días
Presidente asigna una nueva función a María José Pinto tras su salida del Ministerio de Salud
-
Comunidad hace 3 días
Cortes de luz volverán en Ecuador: así serán los apagones de hasta cuatro horas en 15 provincias
-
Comunidad hace 3 días
Fiscalía investiga a 21 personas por presunto peculado en el Metro de Quito: qué se indaga y quiénes fueron citados
