La urgencia y el caos que ha causado la COVID-19 en el mundo está tocando uno de los rituales más sagrados del ser humano que es el de dar santa sepultura a sus difuntos; hacer que el último adiós sea memorable. Así le sucedió a la familia de George Beltrán Romero, de 56 años, quien falleció en el Hospital General Teófilo Dávila, de Machala, provincia de El Oro, y cuyo cuerpo desapareció en la morgue, según la reseña MPNoticiasMachala.

El jueves 13 de mayo los familiares fueron citados en la morgue a retirar el cadáver de Beltrán Romero. El hombre había ingresado a la casa de salud tres días antes con serias complicaciones respiratorias causadas por la COVID-19. Pero, al momento de retirar el cadáver, los familiares fueron informados de su desaparición.

La funeraria debía retirar el cuerpo de una mujer llamada Rosa y, por error, en la morgue les habrían entregado el de George Beltrán Romero, porque presuntamente cuatro fallecidos no estaban identificados. “Es lamentable que además de soportar el dolor de perder a nuestro ser querido, ahora tengamos que sufrir por la desaparición del cuerpo, esto es inhumano”, dijo un hermano del fallecido.

Indica Machala Móvil que la familia de la mujer llamada Rosa se enteró en pleno acto velatorio que en el féretro no estaba su ser querido, sino el cuerpo de un desconocido. En la noche del jueves, ambas familias lograron tener en casa los cuerpos de sus familiares, señala el portal. (I)

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