El perrito Andy Camionero estuvo seis días al borde de la muerte después de que lo atropellaran. Foto: Captura del video de la Fundación Refugio Pana @Refugio.pana

Tendido en el bordillo de la calle estaba Andy Camionero, un perrito que agonizaba después de haber sido atropellado seis días antes. Con su mirada apagada y el cuerpo desvanecido; en la intemperie y a la vista de numerosos transeúntes en una calle del Guasmo, al sur de Guayaquil, parecía que la única esperanza que parara su sufrimiento, era la muerte.

El 7 de agosto aquel destino oscuro se disipó. Tres personas hicieron gala de su nobleza y se prestaron para salvarle la vida a Andy junto a la Fundación Refugio Pana. De un momento a otro todo empezó a cambiar, como por un destello de ilusión y suerte, Andy tenía una nueva oportunidad.

La Fundación Refugio Pana llegó lo más pronto que pudo al lugar donde estaba Andy. Tenían que ser rápidos, pues el perrito no estaba bien. Así lo hicieron. Llevaron al animalito a la veterinaria Zamora, en el barrio Centenario, donde empezó el camino hacia su recuperación, aseguraron en la cuenta oficial de Instagram del refugio.

Andy sufrió mucho, tenía un fuerte golpe en una pata, que le impedía caminar y no podía comer ni beber agua. Tenía una herida en su boca de donde le sacaron más de 200 gusanos. Tuvieron que administrarle suero y medicamentos para aliviar el dolor y tratar una infección. Además, se encontraba en un estado de desnutrición que hacía más complicadas las cosas. Pero ahora se está recuperando y sus tres salvadores se prestaron para darle un hogar temporal.

La directora del Refugio Pana, Kat Delgado, manifestó su agradecimiento con las tres nobles personas que ayudaron, sin ellas, las esperanzas de vida de Andy eran nulas y las del refugio para salvarlo no eran diferentes, pues ellos no cuentan con recursos ni el espacio para ubicarlo. De hecho, contrajeron una deuda en la veterinaria con el fin de salvarlo. Por ello pidieron donaciones a las personas.

Andy Camionero le debe la vida a esta gente, pero también su nombre, así fue como lo bautizaron en su hogar temporal. En la zona donde estaba hay muchos camioneros. El nombre es casi como un símbolo. Él sigue luchando por salir adelante y seguro, aunque no pueda articularlo, siempre estará agradecido con quien le ayude.(I)

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