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Ecuador

Así fue la odisea de algunos hinchas brasileños para apoyar a sus equipos que se disputan la Copa Libertadores en Guayaquil

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Durante los últimos días Guayaquil se ha ido llenado de a poco con turistas brasileños, quienes llegan para disfrutar de la final de la Copa Libertadores, entre el Flamengo y el Athletico Paranaense. Muchos por aire y otros por tierra, lograron llegar a la urbe porteña, pero para una gran mayoría el viaje fue una odisea.

Así lo reseña la AFP, a través de los testimonios de varios hinchas, como Eder Warpechoski, quien viajó por ocho días para ver el partido. Desde el 21 de octubre de 2022 inició su recorrido por toda Sudamérica, en  autobús desde Curitiba, al sur de Brasil, hasta Sao Paulo.

Desde ese punto se dirigió en avión a Lima, Perú, donde iniciaría un periplo  para poder llegar hasta la "Perla del Pacífico", que acogerá la final única de la copa. Por ver al rojinegro (Paranaense) "vale la pena todo este esfuerzo", dijo a la AFP Warpechoski en un chat antes emprender los últimos 1.460 km de carretera.

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Costoso viaje por la pasión del fútbol

Todo ese recorrido por tierra del  fabricante de muebles de 32 años fue lo que le resultó más económico que un vuelo directo hasta Guayaquil.

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Pues resulta que para llegar a esta ciudad de Ecuador, desde Brasil, implica pagar por un ticket de avión más costoso que ir a ciudades europeas como París, Roma o Madrid, señala la AFP.

De esa forma, Warpechoski ha gastado unos 6.000 reales (alrededor de 1.100 dólares), alternanto entre la tierra y el cielo. En un vuelo directo "me costaría el doble de valor.  Incluso hice una rifa para recaudar una dinero, para ayudarme en este viaje", dice.

Desde el 2019 la Conmebol decidió modificar   la forma de jugar las finales. Con esto se pretendía seguir el ejemplo de Europa, donde el último encuentro de la Liga de Campeones y otras competencias continentales se juega en una sede neutral.

Sin embargo, al parecer ese modelo no ha terminado de cuajar en Sudamérica. Para empezar porque es un continente mucho más grande y en temas de conectividad aérea "hay menos opciones de transporte", dijo a la agencia de noticias, el periodista argentino Andrés Burgo.

Por lo tanto, para un "hincha común" se vuelve muy difícil seguir a su equipo. Además, los costos de traslado por las grandes distancias hacen que vivir esta pasión sea casi imposible.

Algunos hinchas se consideran afortunados

Pero entre el mar de hinchas que anhelan asistir a una final como esta, también están los afortunados como Junior Patricio, quien  reconoce que no todos pueden darse el lujo de estar aquí.

Gracias a su profesión de ingeniero pudo costear el viaje a Ecuador. Pero "fue difícil por el valor del pasaje aéreo y (…) la distancia" desde Rio de Janeiro. Hasta el momento ha gastado 3.000 dólares. "Los fanáticos sufren, porque es un costo muy alto", agrega.

Junto él, Matheus Felipe se une a una fiesta de arengas en favor del "Fla". Tiene 24 años y es médico, una profesión con la que pudo ahorrar durante meses. "Llegamos por el amor a Flamengo", comenta.

Incluso confiesa que  siente nostalgia al imaginar el Maracaná lleno de hinchas si la final fuera a dos partidos. Este año el promedio de asistentes fue de 54.900. (I)

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