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Ecuador

Estupor y lágrimas a orillas del Tigris en Mosul tras naufragio

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MOSUL/AFP

Va avanzando mientras observa la larga serie de imágenes de mujeres, niños y hombres fotografiados en la morgue. De repente, se para. En uno de los retratos, este vecino de Mosul ve a su esposa.

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Como decenas de otros iraquíes que tomaron un ferry para ir a un complejo turístico, con un parque de atracciones y zonas de pícnic, en plena celebración de la fiesta de Norouz, el Año Nuevo kurdo, esta mujer falleció cuando el barco naufragó.

El hombre, desconcertado, solo consigue murmurar "es mi mujer", antes de romper a llorar.

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Estas imágenes estaban en la alambrada del muro que rodea la morgue de la ciudad, a la que llegaron cientos de personas para informarse sobre el paradero de sus allegados.

A Ahmed le prohíben entrar. En el interior de este edificio inaccesible, quizás se encuentren sus cinco hermanos y hermanas. Afirma que no tiene noticias suyas desde que embarcaron en el ferry, y que acabó convirtiéndose en el peor naufragio en Irak, el "país de los dos ríos", con un centenar de muertos.

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Para el primer día de la primavera, Ahmed, de 24 años, y su familia habían decidido celebrar la fiesta de Norouz en las riberas del Tigris en Mosul, uno de los lugares predilectos para las excursiones familiares desde hace décadas en esta ciudad comerciante del norte del país, liberada desde hace menos de dos años del yugo del grupo yihadista Estado Islámico (EI).

Según él, "la administración del complejo turístico es responsable de este naufragio". "Es ella la que se queda con el precio de la entrada y de la travesía del río con el transbordador", dice.

A su alrededor, las ambulancias van y vienen, transportando más cuerpos.

Una decena de vehículos médicos llegan de refuerzo, de la vecina provincia kurda de Dohuk. Las autoridades en Bagdad decretaron la alerta general.

"Sobrecarga"

En el lugar de la tragedia, otros iraquíes aturdidos esperan impacientes informaciones sobre sus allegados.

Los bomberos y las fuerzas de seguridad rastrean el Tigris y sus alrededores para rescatar a pasajeros del ferry, algunos de los cuales se han mantenido agarrados durante mucho tiempo a un trozo de madera o de metal. También recuperan los cuerpos de los que no han sobrevivido.

Las operaciones de búsqueda, en un río con una fuerte corriente, tienen que cubrir varios kilómetros.

Nauar, que sobrevivió al naufragio, explica que todo ocurrió "en mitad del río". "Debido a la sobrecarga de pasajeros, el agua empezó a entrar con fuerza en el transbordador. Fue volviéndose más pesado y al final volcó", explicó a la AFP.

"Vi con mis propios ojos niños muertos en el agua", aseguró. Lo que le salvó, dice, es que "dueños de barcos, la policía marítima y residentes se precipitaron para sacar a la gente del agua".

Un poco más lejos, un joven, que prefiere mantener el anonimato, afirma que ya sabe que su hermana y su sobrino fallecieron. "Seguimos sin noticias de mi madre", añade este iraquí, mientras recorre la orilla del río buscando información.

La policía difunde imágenes de los supervivientes. Como la de cuatro menores –tres niñas y un niño– envueltos en una frazada, llorando. Por el momento, no saben dónde están sus padres.

Otro hombre grita: "¡queríamos celebrar Norouz y la fiesta se volvió una catástrofe!".

Cerca de él, las familias que quedaban van yéndose, recogiendo sus cosas, los platos y los cubiertos de pícnic, y algún manjar que habían previsto para este día feriado.

Para esta excursión, que los habitantes de Mosul no pudieron celebrar en los últimos tres años por encontrarse la ciudad bajo el control de los yihadistas del EI, muchos de ellos lucían trajes tradicionales kurdos. (I)

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