Es un tema que lleva a reflexionar. La práctica de acciones delictivas empuja a jóvenes del país tras las rejas, donde la crisis carcelaria cobra cada vez más la vida de reos con edades comprendidas entre los 20 y 30 años. Vidas, que en otras circunstancias, le hubieran aportado crecimiento al país.

El suceso ocurrido a finales de septiembre, en la Penitenciaría del Litoral, que dejó un dramático saldo de 118 presos muertos en una reyerta entre bandas es considerada la peor masacre de la historia carcelaria ecuatoriana.

La semana pasada, Bernarda Ordóñez, al frente de la Secretaría de Derechos Humanos y quien encabeza el Directorio del Organismo Técnico del Sistema Nacional de Rehabilitación Social (SNRS) , aseguró que más del 75 % de los reclusos del pabellón donde tuvo lugar la masacre en la prisión Número 1 carecían de una sentencia ejecutoriada y el 61,3 % de los reos asesinados tenía entre 20 y 30 años, publicó EFE.

EL 14 de octubre, la Policía y la Fiscalía anunciaron que investigaban el presunto suicidio de cuatro reclusos en la cárcel de Guayaquil, escenario en septiembre de la terrible masacre.

Los enfrentamientos entre bandas, según autoridades del país, “son atribuidos al creciente comercio del narcotráfico que pasa por Ecuador, que sirve como puerto de salida a la droga producida en países como Perú y Colombia”.

Cifras que impactan de la crisis carcelaria

De acuerdo con estudios elaborados en Ecuador, niños de 11 años son ya retenidos por infracciones. De no corregirse, a la vuelta de 9 años ya son “jefes de bandas”.

“Esto es un problema del olvido del Estado porque estos niños no tenían una red de apoyo y crecen en ambientes llenos de violencia”, opinó Ordóñez, citada en Pichincha Comunicaciones.

En relación con las vidas perdidas en la masacre de la cárcel de Guayaquil se sabe: “De los 118 personas privadas de la Libertad (PPL) asesinadas, solo se han identificado a 106. De este número, el 61,30% tenían entre 20 y 30 años, la mayoría 25 años”.

“Ellos empezaron a cometer sus delitos a los 11 años. Por eso digo que estamos aquí por los niños”, explicó Ordóñez el pasado lunes 18 de octubre.

Sobre el resto, el 21,7% tenía entre 31 y 35 años, mientras que el 17% tenía más de 35 años. (I)

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