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"Decía que era un designio de Dios": Lo que se sabe del hombre que se lanzó del piso 17 del edificio Bellini en Puerto Santa Ana en Guayaquil

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Rescatistas y psicólogos intentan persuadir el ciudadano y evitar que se lance. Foto. Twitter/@BomberosGYE
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Tras más de cuatro horas de negociaciones, un joven, de aproximadamente 30 años, saltó al vació desde el piso 17 del edificio Bellini, en Puerto Santa Ana en Guayaquil.

El hombre de nacionalidad venezolana, al parecer tuvo diferencias religiosas con su hermano, con quien compartía el departamento y a quien presuntamente tenía de rehén. Cuando llegaron los bomberos al último piso, su hermano estaba encerrado en su habitación, asustado. El hombre tenía un cuchillo en la mano y un tenedor en la otra para impedir que lo rescataran. “Estuvo leyendo la Biblia desde la madrugada”, contó su hermano.

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"Estuvo preparándose para morir, ya había tomado la decisión", aseguró el familiar.

Jorge Montanero, jefe del equipo del Cuerpo de Bomberos de Guayaquil, informó que la víctima aseguraba que lanzarse del edificio era un designio de Dios.

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"Estaba peleado con un hermano de él y decía que no estaba en los caminos del señor y que esto era un designio de Dios y él quería irse por ese medio porque era lo que Dios le había pedido. Su hermano estaba en la parte de afuera custodiado por la policía". El agente recalcó que no encontraron botellas de licor, pero sí vieron que estaba todo roto porque el sujeto rompió el ventanal y piezas decorativas. "No podemos elucubrar y decir que estaba en otro tipo de estado no lo podemos hacer", precisó el agente.

“El señor era tranquilo, pasaba conversando con los guardias”, contó un vecino a Diario Super. El suicida estuvo en el área de los bares durante la madrugada antes de que la Policía lo retirase del lugar.

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Se conoció que el ciudadano habría llamado a sus familiares y habló con su hija para despedirse, refiere la cuenta de Twitter de OromarTV.

 

Horas de angustia

A las 04h50 de la madrugada del martes 1 de febrero se escuchó un estallido que a los vecinos del edificio les hizo pensar que se trató de un disparo, pero era una ventana que el hombre había roto para sentarse en el marco de ella, no sin antes lanzar objetos que cayeron desde su departamento hasta el área de la piscina.

Más tarde, un grupo de rescatistas y psicólogos acudió al departamento para intentar dialogar con el hombre y evitar que se suicidara. El ciudadano tenía en sus manos un cuchillo por lo que dificultaba las labores de rescate. El hombre no tenía una petición especial. Había tenido diferencias religiosas con su hermano, contó este, pero jamás había mostrado una conducta suicida hasta el día de su muerte.

En el diálogo-negociación con los bomberos, el hombre accedió a tomar agua de una botella, pero seguía amenazando a los paramédicos que querían curarle las heridas que le provocó la ruptura de la ventana. Llamó por teléfono a su familia que reside en Venezuela y se despidió de su hija que hoy cumplía años, según reporta Diario Super.

Hamilton Flor, teniente de la División de Psicólogos del Cuerpo de Bomberos de Guayaquil, contó que el hombre no tenía respuestas lúdicas y cuerdas. “Hablaba mucho de la palabra de Dios y el resultado final fue no darle la contención completa. La intervención fue complicada porque no se pudo llegar a establecer qué era lo que deseaba el ciudadano”.

El jefe del equipo del Cuerpo de Bomberos de Guayaquil, indicó que los amenazaba cada vez que intentaban acercarse y eso los hacía retroceder.

Tras cuatro horas, los agentes decidieron actuar y bajar desde la terraza y empujarlo hacia adentro para evitar que el hombre se suicidara, sin embargo, la víctima reconoció las intenciones de los rescatistas y saltó sin pensarlo dos veces.

 

(I)

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