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Los hospitales de Azuay se encuentran al 100% de su capacidad en camas UCI. Foto: Archivo

El 29 de febrero de 2020, en Ecuador se registró el primer caso de COVID-19. Desde ese día los ecuatorianos empezaron a temer un posible contagio del coronavirus que ya empezaba a aparecer en varios países del mundo.

Las autoridades informaron que se trataba de un caso importado desde España. Se trataba de una mujer de 71 años de edad que arribó al país el 14 de febrero. Con el transcurso de los días, empezó a presentar los síntomas característicos y el 29 de febrero que el Ministerio de Salud Pública anunció la presencia de la COVID-19 en el país. Ecuador era hasta entonces el tercer país de Latinoamérica en presentar casos.

En un mundo globalizado, todos ya conocían lo que el virus podía hacer. Wuhan (China), ciudad donde se habría generado este nuevo virus, ya había pasado por cuarentena y una sobrecarga de su sistema sanitario y funerario, por motivo del que en ese momento se denominó como un nuevo coronavirus.

Se presentan más casos de COVID-19

Ecuador empezaba marzo en medio de una gran incertidumbre. Durante los primeros días de ese mes, fueron detectado 10 casos más. Se trataba de allegados a la denominada paciente cero. Se creaba así un cerco epidemiológico de 177 personas en Guayas y Los Ríos.

El 13 de marzo, la paciente cero, que llegó desde España, falleció. Al día siguiente falleció su hermana, también a causa del virus; ya eran dos fallecimientos confirmados. Desde entonces las cifras empezaban a duplicarse día a día.

Los reportes del 10 de marzo, confirmaron 17 casos en el Ecuador con el COVID-19. El 15 de marzo, ya se hablaba de 37 casos positivos. Ante el aumento del cerco epidemiológico, se temía de un contagio comunitario; el país entraría a cuarentena. 

Estado de excepción y cuarentena

Ante el incremento de casos, el 15 de marzo, el presidente Lenín Moreno, a través de una cadena nacional, declaró el Estado de Excepción en todo el territorio ecuatoriano, con el propósito de contener la transmisión del coronavirus.

El país se paralizó. Se cerraron los servicios públicos a excepción de los de salud, seguridad y servicios de riesgos. Además se decretó la suspensión total de la jornada laboral presencial del sector público y privado a partir del martes 17 de marzo. Se generalizó el teletrabajo, aunque muchos perdieron sus empleos ante la crisis económica agravada por la pandemia.

Las personas salen a las calles de Quito con mascarillas por el coronavirus. Foto: AFP.

Empezó a regir un toque de queda de 21:00 a 05:00 del siguiente día.  Se suspendieron los vuelos nacionales de pasajeros, así como el transporte interprovincial y la circulación de automóviles particulares, a excepción de los que cumplen los servicios de las empresas y establecimientos autorizados a seguir funcionando.

Fallecimientos, lo más lamentable y doloroso

En medio del encierro y la paralización de actividades, el sistema hospitalario y funerario del país empezaba a colapsar. Guayaquil fue, entre abril y mayo de 2020, la que experimentó a ritmo creciente el contagio comunitario. Los cuerpos de fallecidos en las calles y un grave colapso en los hospitales fueron escenas que marcaron las vidas de muchos guayaquileños.

Durante los meses de marzo y abril colapsaron los sistemas sanitarios y funerarios de Guayaquil. Foto: Archivo

Según datos del Registro Civil del Ecuador, entre el 1 de marzo al 15 de junio del 2020, se registraron 20 mil muertes por encima del promedio de años anteriores. La reanudación gradual empezó a darse desde mayo de 2020, mediante un sistema de semaforización.

Desde el 23 de julio de 2020, la capital del país, Quito sobrepasa con el número de casos confirmados a Guayaquil. La capital se convirtió en el nuevo epicentro de la pandemia en el país.

Corrupción, la otra pandemia

Una serie de actos de corrupción en hospitales públicos, alcaldías y prefecturas fueron detectados desde el inicio de la emergencia sanitaria.

Varios funcionarios quedaron fuera de su cargos. En estos casos, sobre todo se investigan sobreprecios en compras de insumos médicos.

Vacunas, una luz al final del túnel

La Agencia Nacional de Regulación, Control y Vigilancia Sanitaria (Arcsa) aprobó el 15 de diciembre de 2020 el uso de vacunas contra la COVID-19, de los laboratorios Pfizer–BioNTech.

El 20 de enero llegaron al país las primeras 4.000 dosis de la vacuna. ​El 21 de enero de 2021, inició la vacunación contra la COVID-19, mediante un plan piloto. Se priorizó al personal de salud, residentes y cuidadores geriátricos.

Sin embargo, este proceso también se vio empañado. Uno de los primeros escándalos fue el haber visitado el centro geriátrico privado frente al Hospital de los Valles en Quito, uno de los más exclusivos y donde habita la madre del entonces ministro de Salud, Juan Carlos Zevallos.

Tercer lote de vacunas arribó en Ecuador. Foto: Ministerio de Salud Pública

En el proceso además se denunció que se habría vacunado a directivos de hospitales, así como a personas que no estarían dentro del plan de vacunación anunciado por el Gobierno. Zevallos renunció a su cargo el 26 de febrero de 2021.

El Gobierno ha anunciado que pronto iniciará la vacunación masiva. En marzo llegarán más dosis de Pfizer–BioNTech. (I)

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