El 6 de septiembre, Mayerly S.Ch., una joven de 18 años, salía de la casa donde vivía con su madre, en Alto Llojeta, La Paz, Bolivia, asegurando que iba a verse con su papá para que le diera su manutención, pero esto no era verdad. En realidad se iba a encontrar con Matusalén Mansilla, de 22, quien era su exnovio, el mismo que más tarde la asesinaría de un modo espeluznante.

Mayerly llegó a la casa de Matusalén, un hombre que había estado en prisión por matar a un niño de cuatro años, cuando él tenía 15. En esa casa, Mayerly estaba en peligro. Al principio todo parecía parte de un acto sexual, como sadomasoquismo, pues el asesino usó unas cuerdas para amarrarla. Luego pasó a ser como un rito, uno tan atroz, que terminó desmembrando a la mujer mientras todo quedaba grabado.

Después de cometer el asesinato, Matusalén envió un mensaje a la familia de Mayerly haciéndose pasar por ella, asegurando que ya iba de regreso a casa. Ese día, efectivos de la policía de Bolivia hallaron el cuerpo desmembrado de la joven, en un bosquecillo de la avenida Max Fernández, en Alto Llojeta.

El pasado 8 de septiembre, las autoridades presentaron a Matusalén en el Comando General de la Policía Boliviana. En el informe, la policía detalló que todas las evidencias las encontraron en el celular del asesino, allí tenía los videos del macabro feminicidio. El hombre tenía todo planeado y descuartizarla era parte de un ritual para que el espíritu de Mayerly no lo persiguiera, según él. Incluso, quiso implicar a la pareja actual de la joven, pero las autoridades pronto lo descartaron, y aseguraron que lo había hecho para tratar de solapar su responsabilidad.(I)

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