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El doloroso recuerdo del aluvión de La Gasca y La Comuna: Así cuentan los sobrevivientes lo que pasó el 31 de enero de 2022 (VIDEOS)

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El 31 de enero de 2022 no paró de llover. Cerca de las 18:00 de ese triste día para los moradores de La Gasca y La Comuna, en el norte de Quito, comenzó una pesadilla que dejó a su paso 29 muertos y 52 heridos, además de la muerte y desaparición de mascotas y cuantiosos daños materiales.

A un año de la tragedia, el Municipio de Quito conversó con algunos de los sobrevivientes del aluvión que recuerdan con dolor la pérdida de vidas, las secuelas físicas y emocionales y narran cómo ven la vida desde entonces.

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Cristian Cumbajín: "Soy el testimonio de vida"

Como si acabara de vivir tan dramática experiencia, Cristian Cumbajín  recuerda con dolor cómo logró sobrevivir al aluvión en La Gasca.

Eran las 5:45 del 31 de enero cuando estaba estacionado con su taxi esperando turno. A las 6:15 tomó una carrera con un vecino hasta la parte de arriba, cuando escuchó que el túnel "crujía" y se llenaba de agua.

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De inmediato sintió cómo un poste y un árbol cayeron sobre el parabrisas del auto, por lo que al verse en peligro salió del vehículo y allí comenzó su pesadilla.

"Sentía que me iba descuartizando todo, que me golpeaba todas las cosas; me doy cuenta y estaba en hueco, que me baja y me bota del lado derecho por la Agencia Nacional de Tránsito; me caigo ahí y veo que el agua pasaba por mí, tremendos ríos, yo ese rato me puse a llorar y dije: ‘Me salvé, de aquí no me muero", narra.

Dijo que se fue la luz y quedó en tinieblas: "Quise pararme pero no sentía las extremidades; con unos palos saqué mis piernas de ese agujero".

Entonces comenzó a "reptar"  y se puso a buen recaudo hasta que lo auxiliaron los moradores de La Gasca.

Ha estado en rehabilitación y actualmente acude al Hospital Pablo Arturo Suárez, por las secuelas en su pierna izquierda.

"Soy un testimonio de vida y espero aportar cualquier cosa para la necesidad, porque yo sé que estoy por algo aquí", expresa conmovido.

Patricio Sanguña: "Que no se olvide lo que pasó en La Gasca"

Patricio Sanguña tiene 58 años y la determinación de reponerse a la tragedia.

Contó que ese día llegó a la casa y al poco rato sintió que la casa tembló y junto a su esposa vio cómo su camioneta, estacionada fuera de la vivienda, era llevada por el aluvión "como un barco".

Las pérdidas materiales de su casa fueron casi totales, hasta troncos enormes ingresaron a la vivienda.

Un año después, los Sanguña han vuelto a emprender: crearon un bar cafetería que llamaron "Zona Zero", nombre que le dieron para que nunca se olvide lo que pasó en La Gasca.

Nelly Toapanta: "Caí junto a mi hija unos 50 metros"

"Fue algo inesperado, que no imaginé", dice Nelly Toapanta sobre el día del aluvión, cuando trabajaba como vendedora en la cancha de La Comuna.

"Caí junto a mi hija unos 50 metros o más hacia abajo. Como caímos con el lodo fuimos como ‘revolcadas".

Narra que al ser arrastradas por el deslave sufró golpes en sus rodillas, por lo que está recibiendo rehabilitación.

"La vida es un abrir y cerrar de ojos, uno no tiene por qué estar disctutiendo ni peleando con nadie ni por nada; vivirla como viene: bien", reflexiona.

Margarita Ortega: "Fue como una película de terror"

Fue un día que toda la semana pasó lloviendo, recuerda Margarita Ortega: "Lastimosamente en ese día llovía más; se fue la luz y de ahí empezaron los vecinos a alarmarse y decir que no asomaban los familiares".

Destaca la solidaridad de los comuneros, que salieron con palas a rescatar a los vecinos, a los animalitos y a todo lo que se perdió.

"Fue totalmente caótico; como una película de terror; evidenciamos el lodo, la tragedia, a nuestros vecinos que no los encontrábamos", señala.

"Nosotros seguimos de luto, es un año de esta tragedia, la vida de nuestros vecinos… eso quedará para siempre".

Mario Ramírez: "Era como un ‘olazo’ negro"

El día del aluvión, Mario Ramírez estuvo en la Tribuna de La Comuna: "Escuchamos un estruendo, pensamos que algún bus se clavó en el túnel. Luego hubo otro estruendo y era como un olazo negro y ahí sí todos corrimos".

Así narra el morador del sector, lo que vivió el 31 de enero del año pasado.

Como estaba lloviendo, corrió hacia la parte de abajo y ese fue su error, considera. Sin embargo, al caerse por la lluvia, se salvó de ser lanzado lejos de la ola gigante de lodo.

Con el cuerpo golpeado, Mario fue operado de una rodilla.

"Es duro; eso comentarles es bien duro, por eso muchas veces he optado en olvidar…¿qué nos queda? Si Dios nos dio la vida, pues muchos quedan todavía por delante de uno, nuestra familia".

Y agrega:  "Los sobrevivientes estamos para volver a reconstruir lo que se ha perdido".

Verónica Tana: "Fue un estruendo fuerte"

Verónica Tana recuerda que estaba con su hija en una habitación haciendo los deberes, cuando las sorprendió un ruido inusual:

"Fue un estruendo fuerte lo que pasó, de ahí nos asustamos y empezó todo el aluvión".

Los gritos de la gente y la llegada del río de lodo, piedras y basura están en la memoria de Verónica, quien trataba de ser valiente para proteger a su hija, aunque ambas lloraban de terror.

Viendo la magnitud del deslave, pensó: "Ya, aquí nos quedamos".

Como las decenas de personas que vivieron la traumática experiencia, la hija de Verónica tuvo que asistir a terapia psicológica porque no podía dormir en las noches. (I)

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