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Ecuador

Van Aert sale airoso de los abanicos con los Pirineos en el horizonte

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Lavaur, Francia / AFP

Un viento traicionero sopló este viernes 04 de septiembre en el Tour de Francia, cuya séptima etapa fue para el belga Wout Van Aert, su segundo triunfo parcial en esta edición, la víspera de la primera etapa pirenaica. En un día marcado por los abanicos, varios favoritos al podio cayeron en la trampa, pero no así el británico Adam Yates, quien conservó el maillot amarillo.

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El esloveno Tadej Pogacar (3º en la general de jóvenes), el español Mikel Landa (13º) y el australiano Richie Porte (15º) fueron algunos de los damnificados del día, cediendo más de un minuto y 20 segundos sobre los otros hombres fuertes del pelotón, la víspera de la primera etapa por los Pirineos, entre Cazères-sur-Garonne y Loudenvielle (141 km).

Al igual que el ecuatoriano Richard Carapaz, al que la mala suerte y un incidente mecánico le hicieron perder tiempo. Ya ganador el miércoles en Privas, Van Aert, corredor del Jumbo de 25 años, se adjudicó su segundo triunfo parcial en el Tour 2020, el tercero en la ‘Grande Boucle’.

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El año pasado, el belga se llevó un esprint en Albi, al término de una etapa también marcada por los abanicos. "Bora procuró que todos los esprínteres quedasen atrás. Después, fue muy táctico, todo el mundo temía los abanicos. Al final gastamos muchas energías para estar bien colocados. Yo pasé todo el día junto a Primoz (Roglic). Es un buen día para el equipo. Varios pretendientes a la clasificación general perdieron tiempo", afirmó el ganador del día.

Alaphilippe al acecho

Ni Peter Sagan, ni Julian Alaphilippe, desequilibrado cuando se metía en la lucha con Japser Stuyven, pudieron cuestionar la victoria de Van Aert.
El corredor galo se mantiene sin embargo al acecho para recuperar el maillot amarillo -le separan 15 segundos de Yates- en los Pirineos.
"Pocas veces vi una jornada tan rápida", apuntó el que fuera líder hasta la etapa del miércoles, cuando cedió el maillot amarillo por haber recibido avituallamiento en los últimos 20 kilómetros de etapa.
En efecto, los 168 kilómetros fueron recorridos a una media de 47,5 kilómetros por hora.
El equipo Bora del eslovaco Peter Sagan logró distanciar al resto de velocistas, entre ellos el irlandés Sam Bennett, portador del maillot verde.
El belga asiduo a las escapadas Thomas De Gendt lo intentó en solitario. El equipo Ineos del vigente ganador de la ronda gala, el colombiano Egan Bernal, tomó entonces la iniciativa y dinamitó el pelotón a 35 kilómetros para meta, pero sin sorprender al resto de favoritos.
En la pelea por el triunfo de etapa, Van Aert fue el más fuerte en un grupo de unos cuarenta corredores. Superó al noruego Edvald Boasson Hagen y a los franceses Bryan Coquard (3º) y Christophe Laporte (4º) en un esprint sin los principales especialistas, cortados luego del tirón del Bora.
Intratable desde comienzos de agosto, el antiguo triple campeón del mundo de ciclocrós viene de adjudicarse la Strade Bianche y la Milán-San Remo, el primer ‘Monumento’ de la temporada.

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Sagan se reencuentra con el verde

El campeón de Irlanda Sam Bennett, que comenzó el día con el maillot verde de la regularidad, lo cedió en meta a Sagan su portador habitual, si bien el ex campeón del mundo eslovaco sólo fue 13º en meta. "Viví una etapa similar en 2013, tiramos toda la jornada para dejar atrás a los otros esprínteres y gané. No así esta vez, pero estoy muy orgulloso de mis compañeros. No tuve suerte al esprint porque mi cadena se bloqueó un poco. Iba a rueda de Van Aert y me tuve que apoyar en alguien para no caer", confesó Sagan, en busca de llegar a París vestido de verde por octava ocasión, un récord.

El sábado, la carrera aborda el macizo pirenaico, en la octava etapa de 141 kilómetros entre Cazères-sur-Garonne y Loudenvielle.
El plato principal del menú será el Port de Bales, el primer puerto de categoría especial de este Tour. (D)

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