Miguel Urgilés es el ‘Rick’ ecuatoriano que compra historia
Síguenos en
Publicidad
Publicidad

Comunidad

Miguel Urgilés es el ‘Rick’ ecuatoriano que compra historia

Publicado

el

De las bodegas familiares a un espacio lleno de objetos con décadas de relatos, convirtió su pasión por coleccionar antigüedades en un nuevo proyecto en Cuenca.

Miguel Urgilés Álvarez tuvo la idea de hacer el museo después de un viaje al extranjero. Foto: cortesía
Publicidad

QUITO/Jessica Cruz

Antes de convertirse en el hombre que recorre casas antiguas en busca de objetos con pasado, Miguel Urgilés Álvarez creció entre recuerdos que otros guardaban. En su hogar, las bodegas de sus padres estaban llenas de piezas que acumulaban polvo, pero también historias.

Sus padres eran coleccionistas, aunque su forma de conservar aquellos objetos era distinta: acumulaban, almacenaban y protegían cada pieza sin imaginar que años después se convertirían en el origen de un gran y llamativo museo.

Publicidad

“Mis padres han sido coleccionistas de bodega. Ellos coleccionaban antigüedades, pero embodegaban, embodegaban, embodegaban”, afirma. Desde niño sintió curiosidad por esos objetos; mientras otros niños buscaban juguetes, él se centraba en ver qué objetos iban a formar parte de sus colecciones personales.

Entre ello estaban llaveros, piezas curiosas y cualquier elemento que tuviera una historia que  llamaba su atención.
Sin darse cuenta, aquel niño que acompañaba a sus padres a museos comenzó a construir una relación con el pasado.

“Yo siempre me fui criando con eso. De niño tenía colecciones de llaveros, tenía colecciones personales mías y mis padres siempre fueron de las personas que nos íbamos a museos. Sin darme cuenta, yo me convertí en un coleccionista de museos”, cuenta.

Años después, esa curiosidad encontró un nuevo impulso. Cuando era estudiante universitario viajó al Mundial de Fútbol de Alemania 2006. Recorrió museos de distintos países y descubrió que aquellas instituciones no solo guardaban objetos, sino emociones, memorias y formas de entender una sociedad.

Fue entonces cuando apareció una idea que se quedó en su cabeza: quería comenzar a crear  su propio museo.
“En ese momento yo me digo: debo tener mi propio museo. ¿De qué? Todavía no tenía idea, pero en mi cabeza siempre estuvo: tengo que tener mi propio museo”, relata.

Después de aquella experiencia regresó al país, terminó su carrera y volvió a Alemania, esta vez con una beca.
Durante una década fue profesor universitario, sin embargo, mientras impartía clases, una idea seguía presente: crear su propio museo.

“Cuando yo ya era profe decía: este año renuncio, este año renuncio, y así pasaron 10 años y nunca renunciaba”, dijo.
La decisión llegó cuando entendió que debía apostar por aquello que siempre había imaginado, a pesar de los temores económicos y familiares.

“Renuncié y comencé a crear en primera instancia el Museo de la Gastronomía”, explica.
Ese proyecto recibió el reconocimiento del Ministerio de Turismo como el primer museo de gastronomía.

Allí encontró una nueva conexión entre las piezas antiguas y la identidad cultural del país, con el paso del tiempo apareció una nueva necesidad, los visitantes que llegaban al museo comenzaron a interesarse por los objetos que estaban de exhibición.

“La gente decía: ‘oiga, vende esta pieza’. Y yo decía: no, es museo, no le puedo vender”. La insistencia de los visitantes abrió una nueva puerta, hace menos de siete meses nació la Ciudad de las Antigüedades, un espacio donde las personas pueden recorrer piezas históricas y adquirir objetos.

“Se les dio esa satisfacción al turista con el tour al museo y aparte con la compra en la Ciudad de las Antigüedades”, señala el propietario.

Su trabajo también tiene momentos de aventura, él recorre viviendas antiguas donde encuentra objetos que permanecieron décadas guardados.

Hace poco llegó hasta una casa de tres pisos en Paute, allí tuvo que enfrentarse a obstáculos propios de una búsqueda donde cada rincón puede esconder una sorpresa.

“Son historias tantas que podemos seguir todo un día solo contando esto”, asegura.
Para Miguel, uno de los mayores retos es lograr que las personas comprendan el valor de aquello que muchas veces consideran basura.

Él calcula que una parte importante de quienes llegan a la Ciudad de las Antigüedades desconoce la importancia de los objetos que posee.

“Hay personas que dicen: ‘eso boté de mi casa’. Y yo les digo: acaba de botar una joya”, explica, su objetivo no es solo vender piezas, sino cambiar la mirada sobre el patrimonio.

Su sueño es seguir creciendo hasta convertirse en un referente nacional e internacional del coleccionismo.
Entre miles de objetos antiguos encontró una misión: demostrar que aquello que muchos consideran viejo tiene una historia que espera volver a ser contada.

(I)

 

Qué Noticias!
REDACCIÓN

Publicidad
Publicidad

Contenido patrocinado

Advertisement
Advertisement

Últimas Noticias

Advertisement

Lo más leído

© 2022 ¡Qué Noticias! Todos los derechos reservados.

Tarifario de servicios

Quiénes somos

Según el Art. 60 de la Ley Orgánica de Comunicación, los contenidos se identifican y clasifican en: (I),informativos; (O), de opinión; (F),formativos/educativos/culturales; (E), entretenimiento; y (D),deportivos.