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Nuevos hallazgos en una zona rocosa con forma de barco aviva el misterio sobre el Arca de Noé
Un equipo turco retoma la investigación de la formación Durupınar, la roca de 157 metros vinculada a un pasaje de la biblia, con radar y perforaciones que buscan determinar el origen real de la estructura.
Durante décadas, una formación rocosa en Turquía ha despertado el interés de quienes buscan posibles evidencias del Arca de Noé. Ahora, un equipo de investigadores analiza lo que hay debajo de su superficie con la esperanza de que nuevas pruebas permitan establecer el origen real de esta estructura.
Las investigaciones sobre la llamada formación Durupınar entraron en una nueva etapa en 2026. El trabajo incluye perforaciones y estudios geofísicos orientados a determinar qué existe bajo la superficie del terreno.
El proyecto está dirigido por el arqueólogo Cenker Atila, de la Universidad Sivas Cumhuriyet, y cuenta con autorización oficial de Turquía. Combina radar de penetración terrestre, tomografía de resistividad eléctrica, LiDAR (tecnología de teledetección óptica que utiliza pulsos de luz láser) y extracción de muestras de núcleo.
La estructura mide unos 157 metros de longitud y es conocida desde hace décadas por su semejanza con una embarcación. Aunque persiste la hipótesis que la relaciona con el Arca de Noé, el proyecto aún no ha confirmado que se trate de una construcción humana.
Parte del interés reciente se debe a los estudios de Noah’s Ark Scans. La organización que colabora con el proyecto y asegura haber identificado mediante radar líneas rectas, ángulos y posibles cavidades a distintas profundidades.
Analizan muestras para comprobar existencia del Arca de Noé
La entidad también sostiene que se detectaron diferencias en la concentración de material orgánico dentro y fuera de la formación. Sin embargo, estas lecturas son interpretaciones geofísicas que aún deben contrastarse con muestras físicas y análisis independientes.
El radar detectó anomalías subterráneas con bordes relativamente regulares y posibles intersecciones en ángulo recto, que podrían corresponder a estructuras o compartimentos de origen aún no determinado. A esto se suma un hallazgo preliminar llamativo: las muestras tomadas dentro de la formación presentaron alrededor de 40 % más carbono que las recogidas fuera de ella, un dato que podría vincularse a material orgánico —incluso restos de madera— pero que por sí solo no demuestra la existencia de una estructura enterrada.
Durante el trabajo de campo también se recuperaron fragmentos de cerámica, cuya antigüedad y procedencia deberán establecerse en laboratorio. Las muestras de suelo y los testigos extraídos serán analizados en los próximos meses, mientras la Universidad Cumhuriyet prevé completar el proyecto en 2027 y publicar entonces los primeros resultados.
Resumen de los nuevos hallazgos
- Anomalías por radar: bordes regulares y posibles intersecciones en ángulo recto, de origen natural o artificial aún sin determinar.
- Concentración de carbono: las muestras internas registraron ~40 % más carbono que las externas, lo que sugiere posible presencia de material orgánico (sin confirmar aún).
- Fragmentos de cerámica: recuperados en el sitio; antigüedad y origen pendientes de análisis de laboratorio.
- Próximos pasos: análisis de muestras de suelo y núcleos en los meses siguientes para buscar restos orgánicos datables.
- Cronograma: la Universidad Sivas Cumhuriyet espera cerrar el proyecto y difundir los primeros resultados formales en 2027.
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