Tras su extradición a Norteamérica, el sujeto gestiona con las autoridades una salida judicial en su proceso por narcotráfico.
Los tres permanecían privados de libertad en la cárcel del Encuentro, en la provincia de Santa Elena.
Las autoridades norteamericanas señalan que este grupo delictivo figura entre los más violentos del país y que mantienen vínculos con el cártel de Sinaloa.