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Empresariales

BYD vincula sus ventas en Ecuador con la conservación de Yanacocha y el Chocó Andino

La empresa anunció que por cada vehículo vendido se destinará la conservación de 1.000 metros cuadrados de ecosistemas biodiversos.

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La movilidad eléctrica y la conservación de bosques encontraron un punto de conexión en Yanacocha, en las laderas occidentales del Pichincha. Allí, Fundación Jocotoco, Fundación Futuro y BYD presentaron una alianza que busca convertir parte de las ventas de vehículos de la marca en acciones concretas de conservación.

La propuesta establece que por cada vehículo BYD vendido en Ecuador se conservarán 1.000 metros cuadrados de ecosistemas biodiversos, bajo un esquema impulsado junto con NFTree, que busca hacer rastreable el aporte mediante tecnología blockchain.

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Este 11 de septiembre de 2026, las instituciones y la marca presentaron parte de la iniciativa a medios de comunicación. Al momento la propuesta ya representaría, según sus datos, alrededor de 429 hectáreas conservadas.

Yanacocha, estratégica para Quito

La reserva Yanacocha fue creada en 2001 para proteger al zamarrito pechinegro, un colibrí en peligro crítico de extinción que fue declarado ave emblemática de Quito en 2005, según explicó Samantha Villegas, directora ejecutiva operativa de Fundación Jocotoco. En esta zona también se protege una parte del ecosistema alto del Chocó.

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La reserva tiene además una importancia que va más allá de la biodiversidad. Villegas comentó a este diario que, sus 1.200 hectáreas protegen microcuencas vinculadas con los ríos Mindo y Pichán, fundamentales para el abastecimiento de agua del noroccidente de Quito.

El Chocó ecuatoriano enfrenta una fuerte reducción de su cobertura original. El Instituto Nacional de Biodiversidad (Inabio) señaló en junio de 2026 que probablemente queda menos del 5 % del bosque original de esta región.

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Una alianza que busca medir el impacto

Durante la presentación del proyecto, Jocotoco explicó que la organización trabaja con reservas que buscan proteger especies y ecosistemas amenazados. Actualmente administra 19 reservas que superan las 40.000 hectáreas.

Para la fundación, el reto no está únicamente en conservar áreas aisladas, sino en sumar a empresas y ciudadanos a una estrategia de mayor escala.

Tú no proteges lo que no conoces”, señaló Villegas, al referirse a uno de los principales desafíos de conservación en zonas cercanas a las ciudades.cDe esta forma sostiene que conocer estos ecosistemas también permite entender servicios ambientales que suelen pasar inadvertidos.

El reto de conservar el Chocó

La presión sobre estos ecosistemas proviene, entre otros factores, de la expansión urbana y la transformación del territorio. Estudios y organismos de investigación han advertido durante años sobre la pérdida acelerada de cobertura forestal del Chocó ecuatoriano.

En ese contexto, la alianza plantea trasladar parte del impacto económico generado por la comercialización de vehículos hacia la protección de hábitats amenazados.

El objetivo que se planteó durante la presentación es ampliar progresivamente la superficie protegida del Chocó Andino, con una meta de largo plazo de 500.000 hectáreas.

La apuesta, en definitiva, busca que la movilidad sostenible no se mida solamente por la reducción de emisiones de los vehículos, sino también por el aporte que puede generar la actividad empresarial a la protección de los ecosistemas.

(PR)

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