Hace 5 años Jhony Avilés labora bajo la sombra de estas coloridas especies. Foto: Ronny Paredes

El suelo y su “techo” de su lugar de trabajo están pintados de un intenso color amarillo que aparece solo por algunos meses al año. Así lo relata Jhony Avilés Santos (50), el ‘guardia’ del parqueadero de autos del Colegio Nacional Guayaquil, ubicado en la av. Machala.

Unos 18 árboles de buganvilla rodean ese espacio que desde este mes ‘brilla’ con el florecimiento de la especie. “Hasta febrero más o menos duran las hojas”, cuenta Avilés, parado sobre decenas de las hojas que caen debido a la brisa.

Venta de mangos y aguacate se incrementa en las calles de Guayaquil en estas fechas.

Sobre la av. Carlos Julio Arosemena, frente al Albán Borja; en la av. Las Monjas; en la calle Alejo Lascano; en la Espol; y en la av. de las Amércias, frente al coliseo Voltaire Paladines Polo, son algunos puntos donde se puede ver esta especie.

Pero no es la buganvilla el único indicador de que el año está por concluir y que la época invernal está presente. En las calles de la urbe porteña ya abunda el aguacate de cosecha ‘serrana’ y el mango.

En las esquinas de los semáforos se comercia estos productos desde $ 1. Aún así, hay quienes se aguantan la tentación de consumir la fruta tropical. “Antes se decía que para comer mango hay que esperar ‘las lluvias’”, contó Eufemia Muñoz (86), quien llama a esta su época “preferida”. (I)

Datos

4 meses durarían las flores amarillas.

Antes se decía que para comer mango había que esperar que empiecen las lluvias.
Eufemia Muñoz, Moradora de La Alborada