Comunidad
El ‘highline’ se toma una quebrada del sur de Quito: Casita Capulí apuesta por el deporte extremo
Una cuerda de un extremo a otro se propone como alternativa para salir de la rutina citadina en la capital.
QUITO/Jessica Cruz
En una quebrada, a pocos minutos de la terminal terrestre de Quitumbe, donde antes hubo abandono y silencio, existen gritos de emoción y jóvenes que desafían el miedo sobre una cinta suspendida que cruza de un extremo a otro.
Ahí funciona la Casita Capulí, un espacio cultural y deportivo que nació desde la resistencia y el amor por el highline, un deporte extremo que pone a prueba el equilibrio físico y mental de sus participantes.
Kevin Abendaño, uno de los deportistas del colectivo, recuerda que conoció el equilibrio en festivales de circo y convenciones artísticas. El joven asegura que en lugares más altos como Baños o Riobamba, la mente le juega en contra. “A veces miras el vacío y piensas ‘Diosito, aquí va tu mejor guerrero otra vez’. Pero ahí decides si continúas o no”.
Para ellos, este deporte también representa una forma de vida, Kevin incluso financia parte de sus gastos con malabares en los semáforos y presentaciones artísticas. Uno de los objetivos del colectivo consiste en acercar el deporte a niños y jóvenes.
Aunque los talleres arrancaron sin costo, el crecimiento del espacio representa un gasto significativo, por esta razón realizan eventos culturales para recaudar fondos.
En este espacio no existen lujos ni grandes patrocinadores, existen carpas, cintas, vecinos curiosos y jóvenes que recuperaron el espacio. (I)