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Día del Niño: Keyler Bonilla tiene 10 años y ya ruge como cantante, quiere ser artista y militar
Quienes lo han visto en acción aseguran que su capacidad para conectar con las emociones del público es innata.
Santa Elena/David Cruz
Con tan solo 10 años de edad, con un traje de charro impecable y una dulce voz, Keyler Isacc Bonilla Mejía se roba los corazones del público.
Este pequeño gran artista combina la pasión por la música tradicional con una madurez asombrosa y unos sueños tan grandes que no caben en un solo escenario.
La historia de Keyler con la música no es una coincidencia; es un legado de admiración familiar. El motor que encendió su pasión fue su hermano, un joven talento que ya sabe lo que es brillar bajo los Ver a su hermano plantarse ante las cámaras y conmover a un país entero fue el impulso que Keyler necesitaba. En lugar de intimidarse, el pequeño decidió seguir sus pasos, por eso descubrió en el proceso que poseía un don propio y un magnetismo único. “Cada vez que él llega del trabajo, practicamos juntos”, dijo Keyler. En los eventos que se realizaron por el Día de la Madre, Día del Padre y en otras fechas especiales en las instituciones educativas no puede faltar la intervención de este asombroso pequeño que domina el escenario y arranca los aplausos de estudiantes y profesores.
Él se educa en la Escuela de Educación Básica Veinticuatro de Julio, del cantón Santa Elena, en la cual ha cautivado al público con su talento. Cuando Keyler se viste de mariachi, ocurre una transformación mágica. El niño de escuela da paso a un intérprete imponente. Con su sombrero de ala ancha, los botones plateados que brillan bajo las luces y una sonrisa carismática, Keyler no solo canta: enamora.
Su voz posee esa mezcla perfecta entre la pureza de la infancia y la fuerza necesaria para interpretar los clásicos de la música ranchera.
Quienes lo han visto en acción aseguran que su capacidad para conectar con las emociones del público es innata. Cada nota alta que alcanza viene acompañada de un aplauso cerrado y más de una lágrima de emoción entre los asistentes. Él admira al cantante Vicente Fernández y se sabe todas sus melodías, las cuales practica a diario.
Keyler tiene sueños claros; quiere ser cantante y ejercer como militar para combatir a la delincuencia. Pero la música no solo es una muestra de que es va por grandes cosas en la vida; en los estudios también sobresale y ocupa los primeros lugar en su curso.
Con orgullo, nos muestra la última evaluación diagnóstica que obtuvo en la materia de Matemáticas en la cual sacó un 10/ 10. Lorena Mejía, madre de Keyler, dijo que era una bendición de que el pequeño tenga ese talento al igual que su hermano. Ella manifestó que estaba sorprendida porque en la familia no hay cantantes. (I)
reflectores tras participar con éxito en varios concursos televisivos a nivel nacional.Voz ideal para rancheras