Como en Charlie y la fábrica de chocolate, todos se mueven sincronizados. Mantienen un ritmo acompasado, cuidan los tiempos de sus labores y son muy cuidados con cada uno de sus movimientos.

La destreza es evidente, pero a diferencia de los ‘oompa loompas’, que pueden seguir con sus ojos cada una de sus acciones, en este caso, el sentido de la vista de los protagonistas está ausente. Ha sido reemplazado por audacia y mucho coraje.

La producción descrita tiene lugar en una pequeña sala de la Escuela Municipal de Ciegos “4 De Enero”, ubicado en el sur de Guayaquil. Este espacio se ha convertido momentáneamente en la ‘fábrica’ de 25 personas con discapacidad visual que trabaja en el ‘dulce’ sueño de sacar adelante BlindChoc, su marca de chocolate artesanal que nació en junio del año pasado y que destaca por su 70% de cacao.

Todos no trabajan juntos, el poco tiempo que llevan con el emprendimiento les ha enseñado que deben distribuir el trabajo, colocar horarios y asignar tareas. Eso sí, el reparto de responsabilidades no implica el desconocimiento de los procesos. Todos saben hacer todo, de eso se trata el trabajo en equipo.

Ofrecen bombones con y sin relleno. Frutos secos y esencias figuran en el contenido de estos, de ser el caso. Foto: Prisilla Jácome

Laura Chávez (42), Miguel Alvarado (55), Jayron Arroyo (32) y Viviana Loor (22), en representación de sus compañeros, cuentan que este proyecto surgió como iniciativa de uno de los docentes de la entidad municipal en la que los prepararon a ser independientes. No lo pensaron mucho, tomaron la idea enseguida para demostrar que son capaces.

“Es normal que la gente siempre piense que un ciego anda pidiendo caridad y eso es justamente una de las imágenes que nosotros queremos borrar”, dice Chávez. "Un ciego puede ser productivo como cualquier otra persona, lo único que nosotros no podemos hacer es ver, nosotros vemos de una forma diferente", añade.

Se han dividido por grupos completos que trabajan en jornadas que se efectúan durante las mañanas y las tardes. Sin importar la hora de trabajo se puede ver cómo uno derrite, otro templa, alguno envasa y otro desmolda la materia prima que se convierte en el exquisito bombón que venden a $ 0,25 por unidad. En un ‘envión’ pueden producir alrededor de 70 chocolates o entre 90 o 100 con rellenos.

Miguel Alvarado, presidente de Asociación Manos Fecundas (Asomafe), bajo la cual funciona oficialmente BlindChoc, asegura que parte de su éxito se debe a la constante preparación y capacitación a la que se exponen. Optimizar recursos y cuidar la presentación sus bombones, es también parte importante de su proyección como marca.

Entregan pedidos personalizados a sus clientes que incluyen, por ejemplo, mensajes en braile. Fotos: Prisilla Jácome

“Siempre tratamos de que el producto final salga lo más óptimo posible porque al menos tenemos la idea de que no por el hecho de ser ciegos vamos a presentar cualquier cosa como para que por pena, por decirlo así, la gente nos compre”, afirma Alvarado.

Sus metas son claras, quieren llegar alto. Ellos imaginan su chocolate gourmet o dulce, con o sin relleno, en las estanterías alguna gran cadena de supermercados y, por ende, que su proyecto crezca lo suficiente para poder dar trabajo a personas con y sin discapacidad. Sí, porque no quieren excluir a nadie, todos serían bienvenidos.

Mientras lo consiguen, por ahora siguen trabajando arduo, soñando en grande y poniéndole corazón a cada uno de sus dulces que sorprenden al público en cada bocado. (I)

Datos: 

  • Ofrecen chocolate gourmet y dulce, con 70% de chocolate.
  • Los bombones pueden estar rellenos con frutos secos (arándanos, nuez, almendras, maní y coco) y esencias (menta, coco, amareto, naranja y ron).
  • Actualmente venden sus productos en ferias o en la institución ubicada en Machala y Bolivia.
  • Para pedidos, comunicarse [email protected] o al 0995285991
  • Receptan donaciones para poder crecer en su proyecto.

 

TE RECOMENDAMOS