Esteban Ayala y Gabriela Zaldumbide son los creadores de Oishi, la marca quiteña de dorayakis con novedosos sabores. Foto: Cortesía

Es un bocado a la infancia. Un emprendimiento quiteño, que nació apenas hace poco más de un mes, “la está rompiendo” con su propuesta de un dulce tradicional japonés, conocido por aparecer en un reconocido dibujo animado.

En pleno 2021 es probable que caricaturas como Doraemon, el Gato Cósmico, ya no estén de moda, pero de seguro para muchos millennials escuchar ese nombre es sinónimo de nostalgia y recuerdos de infancia como llegar  a casa después de la escuela y sentarse frente a la tele para reírse de las travesuras de Nobita.

Y quién no recuerda la golosina favorita de Doraemon, sí, los dorayakis, esos pastelillos redondos que nunca logramos descifrar de qué eran o a qué sabían. Pues ahora eso está por cambiar, pues en Quito, el gato del bolsillo mágico «cobra vida» a través del emprendimiento Oishi, que con su propuesta de dorayakis logrará transportar a sus clientes a su época infantil, y por qué no, mostrar a los más pequeños  las cosas que sus padres solían disfrutar.

La idea es de los esposos Gabriela Zaldumbide y Esteban Ayala, quienes explican en qué consiste este pastel: «los dorayakis son un dulce tradicional japonés que consta de una masa de miel, relleno de anko, una pasta dulce de fréjol, pero  nosotros decidimos innovar el producto», dice Gabriela.

Precisamente el giro de negocio de Oishi es que tienen una gran variedad de rellenos, además del tradicional, que incluso los relacionan con los personajes del dibujo animado. Por ejemplo, el relleno de cheescake con frutilla tiene el nombre de Shizuko, la pequeña de la que Nobita está enamorado; también los hay de Nutella, de crema de café, de crema con Froot Loops y más.

La propuesta surgió, según cuenta Gabriela y Esteban, un día mientras disfrutaban de ver la caricatura y al ver la obsesión que Doraemon tiene por los dorayakis se pusieron a investigar. Como resultado, se dieron cuenta de que sí existen y son un dulce popular nipón que se habría inventado en 1914, según varios portales sobre gastronomía japonesa.

 

Como anécdota, Gabriela cuenta que siempre fue fanática de la serie de televisión infantil, y que incluso de pequeña  le pedía a su mamá que le grabe los episodios para poder verlos en su tiempo libre, de ahí su curiosidad por conocer la receta.

Ya tienen más de un mes en el mercado y explican que la acogida ha sido abrumadora. Actualmente trabajan bajo pedido a domicilio, con 24 horas de anticipación, tienen presencia en Instagram como Oishi.uio pero no descartan ponerse un local físico y seguir innovando, como crear sabores inspirados en otros personajes de animación japonesa. (I)