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Llevan dos meses a bordo con la mira en el canal de acceso a los puertos

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Guayaquil

Llevan a bordo más de dos meses, incluso desde antes de que se decretara la cuarentena obligatoria, el 16 de marzo pasado, por la emergencia sanitaria que vive el Ecuador por el COVID-19.

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Son alrededor de 60 personas, entre tripulantes y personal técnico de dos dragas de la empresa Canal de Guayaquil (CGUSA), filial de la transnacional belga Jan De Nul, que tiene a cargo el mantenimiento del canal de acceso hacia los puertos público y privados de esta ciudad.

La permanencia de las dos embarcaciones, equipadas con alta tecnología, garantizan la operación de barcos de gran calado por el golfo de Guayaquil, refiere Dominic De Prins, director general de la empresa.

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Con trajes de bioseguridad labora el personal de la empresa que mantiene expedita la ruta de navegación en el golfo. Foto: Cortesía.

Por la pandemia mundial ha habido una disminución en la carga y el tráfico. Ha influido la baja en el movimiento de carga marítima en Asia, De Prins estima que, comparando al movimiento de enero y febrero, en marzo bajó el 20 % del tráfico marítimo hacia el puerto de Guayaquil, “pero en abril ya estuvimos con una baja del 10 % y vamos recuperando; posiblemente en mayo ya volvamos al mismo nivel o haya una baja muy pequeña, pero ya se va recuperando”, señala.

Pero el ejecutivo de la compañía aclara que eso corresponde exclusivamente al tráfico marítimo, no al volumen de carga; es decir, puede venir un barco con la mitad de su capacidad, pero circula.

“Lo que nos corresponde es que el canal esté operativo para los que siguen viniendo”, cita el director y refiere que esa garantía es, sobre todo, para los barcos que antes del dragado ejecutado por Jan De Nul no venían al puerto.

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La empresa ganó un concurso organizado por el Municipio de Guayaquil, con aval del Ministerio de Transporte, para ejecutar el dragado del canal, incluidos los goles (grandes rocas) y el mantenimiento mediante concesión por 25 años. La transnacional invirtió alrededor de 100 millones de dólares que los recuperará mediante el cobro de un peaje según el tonelaje de los barcos. Los trabajos, que empezaron en enero de 2019, culminaron en noviembre de ese año.

Desde entonces acceden barcos gigantes como el APL Esplanade, que tiene una eslora (largo) de 368 metros y puede cargar hasta 13 892 contenedores de 20 pies. Esta embarcación justamente entró en abril, en plena pandemia, por segunda ocasión.

Para garantizar la profundidad, la empresa tiene las dos grandes dragas. Además tiene un equipo de topógrafos y batimetristas con tres lanchas que hacen permanentes mediciones en el canal de acceso y los esteros para generar alertas si se debe dragar.

“Con la sedimentación que hay, sobre todo en la vara interna, si nosotros suspendiéramos operaciones, en un par de semanas o un mes podría haber problemas por los sedimentos, es un trabajo que requiere atención permanente”, señala Dominc De Prins.

Debido a la pandemia, la compañía tomó previsiones. Suspendieron los embarques de visitas, de relevos, ni siquiera llegan los superintendentes. El único embarque que hacen es el de los pilotos prácticos, que son expertos locales, quienes se relevan cada diez días, luego de pruebas COVID-19 y los controles respectivos.

El resto de la tripulación y los técnicos viven una cuarentena indefinida, aislados, pero laborando. Una parte inclusive es un grupo de extranjeros. En los dos barcos draga permanecen un promedio de 60 personas. Por las restricciones, también es complicada la tarea de abastecimiento.

Las dragas garantizan que el nivel de la barra interna esté en 11,54 metros bajo la mínima marea y en la barra externa, 11,85 metros, para mantener un calado de 12,50 metros. Antes del dragado, lo máximo era 9,75.

La transnacional reportó cuatro casos positivos de coronavirus, pero del personal de oficina, no en la parte operativa del canal.

El sector portuario del país es uno de los que no ha parado, como tampoco la transnacional. De Prins dice que eso lo han logrado con planificación, con medidas preventivas y la entrega de su personal. La Cámara Marítima Ecuatoriana así lo reconoce. (I)

Fuente: El Universo

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