Cristina Latorre Darquea lidera con amor y empatía
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Cristina Latorre Darquea lidera con amor y empatía: Conoce más sobre su historia, pasiones y el proyecto que marcó su vida

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El terremoto de 2016 en Manabí no solo cambió la vida de sus habitantes, sino también de quienes volcaron sus esfuerzos para ayudar a los más necesitados. Entre ellos, Cristina Latorre Darquea, una ciudadana americana radicada en Ecuador desde sus 10 años de edad. Aunque Cristina trabajó por más de dos décadas en el área […]

Cristina Latorre, directora del proyecto Caemba. Foto: Cortesía.
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El terremoto de 2016 en Manabí no solo cambió la vida de sus habitantes, sino también de quienes volcaron sus esfuerzos para ayudar a los más necesitados. Entre ellos, Cristina Latorre Darquea, una ciudadana americana radicada en Ecuador desde sus 10 años de edad.

Aunque Cristina trabajó por más de dos décadas en el área del turismo, este triste episodio la motivó a crear Caemba (Casitas Emergentes de Bambú), un proyecto que lo lidera hasta la actualidad con total entrega.

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Cristina comenta que a raíz del terremoto, ella y un grupo de voluntarios, se dieron cuenta que habían suficientes donaciones de ropa y alimentos, pero faltaban viviendas.

Entonces, junto a su esposo Manuel Pallares, aprovecharon una plantación de bambú que tenía su suegro en la Concordia para construir albergues, en donde las familias podían estar juntas y llevar las pocas pertenencias que les quedaban.

Cristina señala que al postear en Facebook las fotos de los primeros veinte albergues que edificaron, se empezaron a recibir donaciones para continuar con la labor. Es así, que para transparentar los fondos se creó la Fundación Raíz en noviembre de 2016. “Este camino fuimos desarrollando de a poquito con mucha paciencia”, señala.

Para seguir con la ayuda, Cristina y su equipo contactaron a líderes de las comunidades damnificadas, pero también a jóvenes que habían crecido trabajando con bambú y se entretejió toda una logística.

Si bien, con el paso de los años los estragos del terremoto se solventan de a poco, Caemba vio necesidades en otros sectores en extrema pobreza y ahora destinan su ayuda a la construcción de casas para los más necesitados, escuelas en zonas abandonadas y creación de centros para capacitar y ayudar a las mujeres con pequeños emprendimientos.

En este camino, Cristina comenta que la fundación y el proyecto se enfrentan a un gran desafío que es conseguir recursos económicos para erradicar la vivienda precaria. El valor de la casa Caemba está en $ 4.500. “Las casas se entregan a las mujeres porque ellas son las únicas que pueden garantizar la seguridad y el cuidado de los niños. Mayormente, las mujeres son madres solteras, madres abandonadas…”, dice.

Hasta agosto de 2022 se han construido 470 casas y se ha logrado una estrategia para atraer a la sociedad y empresas del país.

Ayuda a la mujer

La ayuda no llega hasta la construcción de viviendas. Otro componente de Caemba es la Casa de Emprendimiento de la mujer, un espacio donde se capacita a las mujeres en cursos vocacionales que les ayuda a obtener libertad financiera para que puedan salir adelante junto a los suyos. Ya se edificaron 2 centros de emprendimiento para mujeres (Manabí y Atacames) y se han graduado a 57 mujeres en corte y confección, estética y belleza, panadería y pastelería y gastronomía.

Cristina menciona que para sacar adelante el proyecto se necesitan decisiones firmes. “Me considero una mujer bastante líder, que no duda… No le doy mucho a mi pensamiento, pienso algo y actúo inmediatamente”, expresa.

Trayectoria

Cristina Latorre se graduó a los 18 años del Colegio Americano de Quito e inmediatamente comenzó a trabajar en una agencia de viajes. Estuvo en venta de boletos por dos meses y le mandaron a Alemania a estudiar construcción de tarifas para boletos internacionales, cuando todo se hacía de manera manual.

En 1997 administró un hotel en Esmeraldas y en esa época se dedicó a la joyería en oro, plata y piedras preciosas.
Años después regresó a la venta de boletos internacionales pero como freelance, lo que le permitió laborar desde su casa, hasta el inesperado terremoto de 2016.

También es instructora de kundalini yoga y ayurveda (sistema de medicina tradicional y alternativa originario del subcontinente indio).

Pasiones

Cristina ama su trabajo, pero en su tiempo libre se dedica a la joyería, comparte una copa de vino con su esposo y familia, le gusta estar en su jardín, ver una película, leer y disfrutar con sus hijos de 27, 25 y 22 años. Ama la playa y la selva. “Esa soy yo, la Cris sencilla, sensible y amante de la vida”, concluye Cristina, quien ve en cada desafío una oportunidad para ayudar a los demás. (I)

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REDACCIÓN

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