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Sergio el Heladero convirtió lo raro en su sello: esto es lo curioso de un producto que se expande
Parte de su experiencia con el manejo de contenido en redes sociales, así como sus propuestas de sabores exóticos.
Sergio Nalvarte —conocido también como Sergio el Heladero—, siempre tuvo un gusto particular por el helado y además, desde los 16 años se sumergió en el negocio familiar de sus padres. Llegaron a Quito desde Paraguay y decidieron montar su cafetería, cuyo producto estrella es lo que a día de hoy le ha dado incluso su apodo.
Ahora, con 19 años de trayectoria, la propuesta creció hasta convertirse en un restaurante completo, su menú pasa por sánduches, pastas, carnes y hasta coctelería. La marca opera con seis locales en la capital y prepara su séptima apertura, en Los Chillos el próximo mes, con miras a una futura expansión en Guayaquil y por qué no, otras ciudades de Ecuador.
El sabor como contenido viral
Para DiSerggio, todo cambió en 2021, cuando Nalvarte grabó un video casero para su hermano, que vivía fuera del país, quien le pidió una demostración de cómo preparaba el helado. La publicación se hizo viral y desde entonces no ha parado. Hace tres sabores nuevos cada semana y ya supera los 2.000 sabores creados. "Si yo no hiciera helados nuevos toda la semana, siento que mi trabajo sería aburrido", contó en entrevista a este diario. Ese contenido, grabado y editado por su propio equipo, se convirtió en el único marketing del negocio, que hoy recibe cerca de 10.000 clientes semanales entre sus seis locales, sin invertir un dólar en publicidad paga. Parte de su experiencia con el manejo de contenido en redes sociales, así como sus propuestas de producto, las compartió en un evento empresarial para otros influencers a inicios de este mes. Seguir las tendencias, aprovechar la coyuntura y poner límite a la oportunidad de consumo son algunas de sus estrategias.
Mientras la propuesta artesanal se apoya en la innovación de sabores, el otro extremo de la industria enfrenta el reto de producir a gran volumen sin perder calidad ni seguridad. En ese sentido, a Sergio lo buscan desde las grandes empresas como ejemplo de producción y buenas prácticas en cuanto a seguridad alimentaria. Por ejemplo, Natalia Rodríguez, de Tetra Pak, quien fue parte del evento, enfatizó que la inocuidad forma parteesencial de la fabricación de comestibles a nivel artesanal e industrial. Y para negocios en crecimiento, como el de Nalvarte, es necesario ofrecer soluciones que optimicen ese trabajo. Así que mientras emprendimientos como este se enfocan en la innovación, la tenología se encarga de lo suyo.
El contraste entre ambas visiones, la creatividad de un heladero que convierte cada domingo en un experimento de sabor y la ingeniería detrás de una industria a gran escala. Actualmente, la oferta de esta golosina se ha diversificado con "espacio para todos". como coincidió Nalvarte, en parte por sus alocadas ideas, y en otra por dinamismo en ciudades como Quito.
De acuerdo con cifras de NielsenIQ (NIQ), se estima que en Ecuador el consumo de helado per cápita es de 1,5 y 1,9 litros de helado al año. Además, su consumo sigue en crecimiento, pues según recoge Tetra Pak, el mercado local tiene una perspectiva de crecimiento de 3,5 % al año, entre 2025 y 2030.
Mientras eso ocurre, Sergio y su familia continúan con su conocida propuesta que además de la calidad, se suma la calidez de su sonrisa y la sencillez con la que atiende a sus fanáticos. Entre lo más raro que ha hecho, nos contó que una vez lo contactaron para hacer helado con sabor a chaulafán y, en efecto, no resultó, pero siempre será recordado por su sabor de encebollado.
(E)
La creatividad lo catapultó al mercado industrial