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La tendencia de los therian: no quieren ser animales sino estar en un grupo

Los expertos mencionan que los jóvenes se pueden acercar a estas comunidades para sentir esa aceptación colectiva.

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Videos de jóvenes que cubren sus rostros con máscaras de animales, que pelean en cuclillas y en cuatro patas e intentan comunicarse con aullidos se han viralizado en redes sociales. A diferencia de lo que se pensaba, esto no se considera un juego de roles, sino parte de una identidad que se ha denominado ‘therian’.

Paola Alvarado, psicóloga en el Hospital Americano, en Quito, explica que las personas que se identifican con un animal (perro, lobo o zorro) lo hacen en sentido espiritual.

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En la cultura ecuatoriana esto se manifestaba en los carnavales o festivales; allí los jóvenes utilizan las máscaras. Pero ahora se mal utiliza esta práctica”, menciona Alvarado.

De la misma manera, Ricardo Coronel, líder de la carrera de Psicología en la Universidad Ecotec, detalla que la mayoría de personas que sigue esta tendencia sabe que es un humano desde el punto de vista físico. No obstante, consideran que comparten diversas características con algunos animales.

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Por ejemplo, hay personas que se identifican con el lobo porque es solitario o porque es trabajador”, indica el doctor.

Por otro lado, otros se aferran a este tipo de seres por la libertad que evocan. O sea, es una analogía de todo lo que quisieran llegar a sentir.

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Lo que hay detrás de los Therian

Aunque la tendencia de los therian no tiene un punto de vista negativo desde lo cultural, para los expertos este comportamiento puede estar marcado por otros aspectos.

Por ejemplo, lo usan como un mecanismo de defensa, un rasgo disociativo o psicótico, un trastorno de identidad, para adaptarse a un lugar, por un trauma complejo, por secuelas de bullying en el colegio, o buscan una comunidad en la que se sientan aceptados.

Los jóvenes que están en esto no siempre lo hacen porque se identifican con un animal, sino porque desean pertenecer al grupo”, dice Coronel.

Para los especialistas, esto puede tratarse de una etapa y, generalmente, se desarrolla entre los 10 y 18 años, porque ahí las personas se exploran emocional y culturalmente.

Sin embargo, Alvarado explica que esto puede ser un problema cuando, a partir de los 18 años, las personas se arraigan al sentimiento de pertenecer a una comunidad como un animal. Todo dependerá de la madurez emocional, de la edad o de los rasgos de identidad.

En los varones se puede dar hasta máximo los 20 años por la madurez emocional. En los adultos jóvenes esto cambia, pues puede ser un problema de identidad y ahí deben buscar ayuda profesional”, detalla.

Muchos de estos rasgos sí pueden influir en el comportamiento e influir en el desempeño laboral, académico y en las relaciones sociales.

(I)

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