Deportes
Día del Niño: los pequeños que sueñan con jugar en el primer plantel de Barcelona SC
Con mucha disciplina, buenos valores y harto talento, los infantes dejan todo en las canchas con la ilusión de cumplir sus sueños en el peloteo.
Guayaquil/Cristhian Dumes Navarrete
Mientras se ríen entre compañeros y regatean con la camiseta amarilla puesta, decenas de niños luchan por el sueño de convertirse en futbolistas de élite desde las formativas de Barcelona SC. Entre ellos se habla de jugar un Mundial con Ecuador, seguir los pasos de sus ídolos y algún día defender los colores toreros en el primer plantel.
Rectitos y con sueños
En las canchas de las formativas del club no solamente se enseñan fundamentos técnicos. También se forman hábitos, valores y sueños que los niños empiezan a construir.
El coordinador de las formativas, Enrique Benavidez, explicó que el trabajo va mucho más allá del fútbol. “Los padres depositan su confianza buscando no solamente enseñarles a patear una pelota, sino integrarlos en valores y principios humanos para convivir en la casa, la escuela y con sus amigos”, expresó.
Además, destacó que muchos chicos llegan ilusionados con la posibilidad de avanzar categorías y, en un futuro, vestir la piel de la Tri. “Cuando ven a futbolistas como Moisés Caicedo o Piero Hincapié ellos quieren imitarlos. Esa fiebre del Mundial los motiva mucho”, dijo. En medio de entrenamientos y partidos, el Mundial 2026 también ocupa un espacio importante en las conversaciones de los pequeños. Daniel Briones director técnico de la categoría sub-9, reveló que muchos niños del grupo ya se imaginan en el gran escenario mundial. “Ellos me dicen: ‘Profe, pronto voy a estar aquí en los cromos’. Antes o después de entrenar pasan intercambiando figuritas y hablando de qué selección será campeona”, relató entre risas el DT. El profe también comentó que las formativas toman mucho en cuenta el rendimiento académico de los niños, donde dejó claro que el estudio siempre es prioridad, ya que este aspecto es una clave del éxito. “Si algún niño está mal en clases, no juega el siguiente partido.
Ellos saben que hay tiempo para jugar y tiempo para estudiar. Esto hace que saquen lo mejor de ellos”, recalcó el formador. Finalmente, entre balones, risas, botellas de agua y mucho esfuerzo, los pequeños toreros sueñan con debutar en el primer plantel y ser internaciones. Es por ello que en cada entrenamiento ya se refleja esa mezcla de inocencia, disciplina y la esperanza que mueve al fútbol ecuatoriano cuando tienen la número cinco.
(D)
Hambre de gloria