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Especial Día del Padre: Wilson Barbecho, cuando el amor va más allá de las fronteras

Su anhelo más  profundo  es un instante simple pero significativo: volver a ver a su pequeña niña de 5 años de edad.

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Hay historias que no se cuentan solo con palabras, sino que atraviesan la distancia y se sostienen en la espera de un reencuentro. Una de ellas es la de Wilson Barbecho Jara, un padre de 27 años que migró desde Cuenca a  Nueva York con una motivación que lo acompaña en su día a día: su hija Kaety Sophia, de 5 años.

La decisión de partir no fue sencilla. Wilson comenta que dejó la ciudad cuando su pequeña tenía  7 meses, impulsado por la necesidad de trabajar y buscar estabilidad económica. Detrás de ese paso quedaron los días compartidos en casa, el inicio de la vida de su hija y el deseo de acompañar cada etapa de su crecimiento.

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Hoy, su rutina transcurre entre jornadas de trabajo y la lejanía que lo separa de la menor.

Aunque la comunicación constante a través de  videollamadas le permite mantenerse cerca, reconoce que no reemplaza la presencia física ni los momentos cotidianos que marcan la infancia.

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Conexión entre ambos

El padre señala que cada  llamada es una mezcla de alegría y nostalgia. Sophia le cuenta sus vivencias, le muestra sus actividades escolares y le hace preguntas que reflejan tanto amor como  cercanía.

Para Wilson, escucharla y verla crecer a través de una pantalla se ha convertido en su  inspiración. “Con solo verla
ya me siento con fuerzas”, agrega el padre.

Hablan de planes, de lugares que quieren visitar juntos y del día en que finalmente puedan reunirse. Esa promesa se ha vuelto  un punto de apoyo para ambos. “Cuando me llama, siento que estoy un ratito con ella, aunque en realidad esté lejos”, menciona Wilson.

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Él  tiene presente a  su hija en cada aspecto de su vida: en su teléfono, en  sus recuerdos y en la motivación que lo impulsa a seguir trabajando. Reconoce que la paternidad a la distancia le ha enseñado responsabilidad, paciencia y otra forma de expresar el amor.

Su anhelo más  profundo  es un instante simple pero significativo: volver a verla y  abrazarla después de tanto tiempo. Ese deseo, dice, es lo que le da sentido a todo el esfuerzo.
En esta fecha, su historia refleja la realidad de muchos papás    que viven entre el sacrificio y el amor, sosteniendo a la familia desde lejos, con la esperanza de  reencontrarse. (I)

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