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Día de la Mujer: María Soledad Álvarez, la ‘guardiana’ que mantiene el orden y la seguridad del aeropuerto de Guayaquil

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Si años atrás le hubieran dicho a María Soledad Álvarez que en el futuro ella sería la encarga de mantener el orden y la seguridad del Aeropuerto de Guayaquil, ella hubiese creído que era una broma.

Ella siempre aspiró a un trabajo tranquilo, de oficina, como se lo imaginó desde su estancia universitaria hasta su graduación como ingeniera comercial, en la Universidad Laica Vicente Rocafuerte.

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Consiguió una plaza así. Fue asistente contable en una banca privada por siete años hasta que se dio cuenta que ella quería nuevas experiencias. “La banca no me daba la sensación que yo quería, de algo completamente diferente y cuando apareció la oportunidad (de trabajo) creí que me iría bien, así que dije: me voy a tomar otro rumbo”, relata Álvarez.

Con esa postura, en 2003 aceptó una plaza como Agente de Seguridad en la Dirección de Aviación Civil. Ahí se capacitó y aprendió, para luego ser parte de TACSA, concesionaria a cargo del aeropuerto de la urbe.

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Desde su primer día en la entidad, Álvarez asegura que afrontó retos en su labor. Le tocó un turno nocturno de doce horas, realizar filtros a pasajeros y verificar el perímetro de la terminal aérea. Responsabilidades que hicieron que esa y las siguientes terminaran siendo jornadas intensas y extenuantes que le hicieron cuestionar su elección.

“Conforme pasó el tiempo, se cumplió el mes y dije no creo que esto me detenga, así que continué y eso fue mi catapulta para poder hacer mi carrera aquí”, expresa orgullosa.

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Álvarez coordina que todos los agentes de TAGSA mantengan los filtros de seguridad en la terminal aérea. Foto: Francisco Verni

Constancia profesional

No es para menos. Con los años, Álvarez pasó de su cargo de Auxiliar de Seguridad a Supervisora de Seguridad, para terminar en su plaza actual de Coordinadora de Seguridad, en la que lleva trabajando desde 2007.

Si bien en este cargo ya no realiza rondas, controla accesos o trata con pasajeros -actividades que extraña-, asegura que sus funciones administrativas son las que garantizan que alrededor de 250 personas sigan manteniendo los controles necesarios para tener un aeropuerto seguro.

Y a pesar de que no es el mismo ritmo que sus labores iniciales, ella asegura que nunca hay espacio para aburrirse. “Todos los días hay situaciones diferentes y eso me encanta. Me gusta lo que hago y me he enriquecido de lo que me ha pasado y he aprendido de todo”, asegura.

Le encanta haberse lanzado al desafío inicial y haber confiado en sí misma de que lo podía lograr, porque es así como llegó a la Seguridad, un área que la inspira y la hace soñar en crear a futuro su propia empresa en este mismo ramo en el que ya acumula años de sabiduría y experiencia. (I)

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