Comunidad
Dariela Bernal, la Chola Cuencana que apuesta por la naturaleza y las tradiciones
La joven impulsa iniciativas para recuperar zonas afectadas por incendios y transmitir los saberes de las mujeres rurales.
Redacción Cuenca / Verónica Mantilla
El amor por los caballos, las tradiciones de su parroquia y la pollera que aprendió a valorar junto a su abuela forman parte de la historia de Dariela Bernal. A sus 15 años, la representante de Chiquintad, elegida Chola Cuencana 2026-2027, tiene varios propósitos para el periodo que acaba de comenzar.
Su mirada está puesta en las parroquias rurales. La reforestación de zonas afectadas por incendios forestales es una de las iniciativas que quiere impulsar, especialmente en sectores donde ha observado las consecuencias del fuego. "Somos parroquias rurales que necesitamos de nuestros árboles", comenta al recordar lo ocurrido en lugares como Paccha y Llacao. Pero sus planes no terminan en el cuidado ambiental. Bernal también quiere trabajar con niños y adultos mayores, además de acercar a las nuevas generaciones a los conocimientos que conservan las mujeres de las comunidades. Para ello, propone organizar talleres y exposiciones sobre actividades tradicionales, como la elaboración de sombreros de paja toquilla y objetos de barro.
"También podría implementar talleres donde mujeres rurales nos enseñen nuevamente sus saberes", explica. Su intención es que las abuelas compartan sus conocimientos y que estas prácticas no queden únicamente en los recuerdos de quienes las mantienen vivas. Esa preocupación por las raíces culturales también se refleja en su manera de entender la vestimenta tradicional. Para ella, la pollera y el sombrero de paja toquilla representan parte de la identidad de la Chola Cuencana. "La pollera no es moda, es cultura y tradición y también en algunos casos fe y devoción", sostiene.
El vínculo con esta tradición comenzó mucho antes de su elección. Comenta que cuando era niña observaba a las representantes de Chiquintad en las celebraciones parroquiales y en los certámenes de Chola Cuencana. Aquellas experiencias despertaron el deseo de convertirse algún día en una de ellas. "Fue un sueño que nació desde pequeña", recuerda.
Hoy, mientras cursa el primero de bachillerato en Instalaciones Eléctricas y Automatizadas en la Unidad Educativa Chiquintad, combina sus estudios con la responsabilidad de representar a las 21 parroquias rurales del cantón. Su familia, especialmente su madre, hermana y abuelo, ha sido parte fundamental de este camino. También recuerda con cariño a su abuela, quien le transmitió el amor por la pollera.
La designación tuvo un significado especial para su comunidad. Chiquintad, reconocida como cuna de las Cholas Cuencanas, recuperó la banda con su elección. La joven recuerda con emoción la caravana y el recibimiento que le ofrecieron sus habitantes en la plaza parroquial.
Ahora, su propósito es que el reconocimiento no se quede en una distinción. Quiere que su gestión se refleje en actividades y propuestas que involucren a las comunidades, especialmente a las mujeres rurales, cuyo trabajo en los hogares, la agricultura y los emprendimientos considera necesario visibilizar. Una de sus ideas es utilizar videos para mostrar cómo transcurre su vida cotidiana y las particularidades de cada parroquia.
Al pensar en el legado que espera dejar, Bernal habla de trabajo, carisma, humildad y amabilidad. También dirige un mensaje a las niñas y jóvenes que sueñan con representar a sus comunidades: "Que luchen por sus sueños, con su fe en Dios, todo es posible de lograr", menciona.
(I)
Dariela Bernal refleja su identidad en vestuario