Personal de Zoológico de Quito cuido de Iguiñaro hasta su partida a la libertad. Foto: Quito Informa

“Iguiñaro es un viejo que sabe mucho, que comprendía en dónde se había metido y qué es lo que le había pasado. Un viejo que había recorrido los caminos de su vida y que al momento de llegar con nosotros estaba totalmente aferrado a volver”, así describió Alan García, zoocuidador del Zoológico de Quito, a este cóndor al que alimentó y vigiló durante su estadía en este refugio de fauna silvestre. La muerte del cóndor Iguiñaro se conoció el pasado viernes 11 de septiembre.

La historia de este viejo cóndor no fue una casualidad, fue un acontecimiento que resultó oportuno en esta época de crisis mundial, para devolver la mirada al cóndor, y a la fauna silvestre en general, y recordar la importancia de su conservación por el bien de cada especie, del ecosistema y de la humanidad.

Iguiñaro voló el 30 de mayo desde la reserva Chakana, y a partir de ese momento recuperó su libertad que ahora es eterna. Aunque no lo veremos surcar los páramos, su caso representa esperanza y desafío para la lucha por los cóndores del Ecuador y de los Andes.

‘Iguiñaro’ fue identificado, por primera vez en Zuleta en 2016, junto a una hembra. El pasado 27 de abril, fue rescatado en una de las quebradas del Área de Protección Hídrica Cerro Las Puntas. (I)

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