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Arte

M’iasma, una obra de teatro experimental que surgió de 15 actores y 10 meses de improvisación

La propuesta, dirigida por Sebastián Cattán, se estrena el 27 y 28 de agosto en la Compañía Nacional de Teatro, en Quito.

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Miasma, de acuerdo con la RAE, este término se define como un efluvio maligno que, según se creía, desprendían cuerpos enfermos, materias corruptas o aguas estancadas. Aunque suene incómodo, precisamente ese es el objetivo de esta obra de teatro que dirige el artista Sebastián Cattán, como parte de su compañía y espacio creativo, Deus Ex Machina.

Se trata del resultado de un proceso de formación e investigación teatral que convoca a artistas con o sin experiencia, con la consigna de crear en colectivo. Aunque el coordinador de este espacio trabaja en esta modalidad desde 2016, se interrumpió por la pandemia, como tantas otras cosas. Lo retomó después y este sería el tercer montaje que surje.

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Para este trabajo, Cattán entregó a cada uno de los 15 actores y actrices un libro o autor distinto para investigar —desde Frankenstein hasta Mafalda—, sin fijarse en un solo personaje, sino en el universo del autor completo.

A partir de allí, mediante ejercicios de improvisación codificada, los intérpretes solo podían responder al resto con frases que hubieran memorizado de su material. El maestro señaló que ese choque entre mundos distintos, como un personaje construido desde Edipo Rey en diálogo con otro nacido de Oscar Wilde, fue lo que definió el tono final de la obra: un mundo dividido entre una esfera "divina" y otra terrestre, atravesado por lo que el director describe como corrupción ética y moral.

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Diez meses de construcción colectiva

El montaje demandó diez meses de trabajo, un mes más de lo previsto originalmente, debido a las dificultades de los participantes para sostener los horarios de ensayo mientras cumplían con empleos formales. De los 25 actores que iniciaron el proceso, terminaron 15. Cattán definió el resultado final como "un espectáculo incómodo" y "muy político", con una estética que combina colores pastel con un fondo oscuro, pensada para que el público recorra la obra como si fueran distintas salas de museo.

Cundo se cierra el telón, la otra realidad del teatro en Ecuador

Cattán fue crítico sobre las condiciones para dedicarse al teatro en el país. "Yo solo vivo de esto, pero el costo de eso no es tan lindo", dijo, y describió el desgaste de sostener varios proyectos a la vez para poder subsistir mientras sus procesos creativos duran meses sin ingresos estables.

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De acuerdo con el director, falta una cultura de recomendación —el boca a boca— que respalde el trabajo escénico, y buena parte del público que asiste a las salas son otros teatreros.

Lo que muestran las cifras

El diagnóstico del actor coincide con datos del sector cultural ecuatoriano. Según el Sistema Integral de Información Cultural, la cultura aporta apenas un 1,87 % del PIB del país, y cerca del 70 % de los trabajadores culturales son independientes, sin contratos estables ni acceso a seguridad social, lo que empuja a muchos artistas a emigrar a otras actividades laborales o abandonar sus carreras.

A esto se suma la eliminación del Ministerio de Cultura y Patrimonio en 2025, decidida por el Gobierno de Daniel Noboa, y un presupuesto que para 2026 se mantuvo en $ 35 millones, uno de los más bajos entre las carteras de Estado, según recogen medios locales.

Cuándo y dónde verla

M’iasma, o el banquete de los impunes, se presentará este jueves 27 y viernes 28 de agosto en el teatro de la Compañía Nacional, ubicado en la avenida Río Coca, entre 6 de Diciembre y la Amazonas, en Quito.

(E)

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