A la niña Paula no la dejaron vivir. En 4 años sufrió el horror de la violencia doméstica, de la humillación a su dignidad y de la peor de las indiferencias. Por el infanticidio ocurrido en Tabacundo, de la provincia de Pichincha, están ante la justicia su madre y padrastro.

A Paula la sacaron del país que la vio nacer, Venezuela, en busca de un futuro mejor. Abrigada por sus padres, Andreína Bermúdez Millán y Leonardo Miguel Salazar, llegó a Ecuador, donde en un abrir y cerrar de ojos  el destino truncó los planes familiares y la infante se quedó en este país con su madre. En un abrir y cerrar de ojos comenzó la tortura contra un ser indefenso. La llevaron a la muerte. Y duele.

Paula Salazar nació en Monagas, Venezuela. Su muerte ocurrió en Ecuador. la madre y padrastro enfrentan la justicia. Foto: Twitter @skhunt92

El infanticidio de Paula, recordada como “una niña muy dulce, alegre y respetuosa con todo el mundo”, ocurrió hace 18 meses, y es reseñado por el comunicador David Revelo en su cuenta en Twitter (@skhunt92), debido a que el 11 de febrero de 2021 un Tribunal de Garantías Penales de Pichincha encontró culpables tanto a Washington A., el padrastro de la infante, y a Andreína B.,  del homicidio de Paula y en negligencia en su cuidado que derivó en su muerte. Fueron condenados a 17 años y 4 meses de prisión.

“Ambos apelaron la sentencia. Andrés Aimara se encuentra en el Centro de Rehabilitación Social de Latacunga durante la apelación. Mientras que Andreína ha podido defenderse en libertad mientras espera la sentencia en segunda instancia. Está libre con prohibición de salida del país”.

El pasado 10 de septiembre, el padre biológico de la niña, Leonardo Salazar, informó que Andreína B. y Washington A. interpusieron un recurso de casación. Salazar ha emprendido una campaña para que la verdad se conozca. Con el hashtag "Justicia para Paula" el caso ha conseguido eco en medios y redes sociales y él, en medio de su dolor, la solidaridad necesaria para no desfallecer.

Leonardo Salazar se separó de la mamá de Paula y se fue a trabajar a Trinidad y Tobago. Su expareja cortó todo tipo de comunicación con él y no lo dejó hablar más con su niña. Foto. Twitter @skhunt92

“Paula S. B. tenía 4 años cuando fue asesinada a golpes por su madre, Andreína B., y su pareja Washington A., el 27 de marzo de 2020. Paula fue víctima de constante abuso infantil en una vivienda ubicada en la ciudadela Kennedy, norte de Quito”. Con este tuit, Revelo revela detalles dolorosos y aclara: “Los hechos aquí narrados siguen en disputa y se mantienen como un misterio”.

Cuenta Revelo que Paula llegó con sus padres a Ecuador en el 2016. La niña tenía 9 meses. Se asentaron en Quito. “Con sus ahorros y ayuda de otros familiares y amigos la familia rentó un departamento en el Centro Histórico”.

A la pareja no comenzaron a salirles los planes como soñaron y se separaron. Él volvió a su país para migrar luego a Trinidad y Tobago y Andreína viajó a Cuenca con su hija, donde vivieron por un tiempo. En ese momento, la historia fue distinta para todos, en especial para la niña, quien fue víctima de la crueldad.

Cuenta Revelo que Andreína consiguió empleo en la florícola Imperial Flowers, ubicada en Tabacundo, cantón Pedro Moncayo, Pichincha y “no le permitía a Leonardo hablar con su hija”.

En Quito la madre de Paula comenzó a trabajar en la florícola que era administrada por Washington Andrés Aimara, un ingeniero ecuatoriano de una familia de clase media alta, con quien empezó una relación. Se mudaron en 2017 a un departamento ubicado en la Kennedy. Andreína empezó a trabajar también como "modelo triple A".

El inicio de la pesadilla

Es en este departamento del norte de Quito donde empezó la pesadilla de la niña. Según personas cercanas a la familia: “Andrés no quería a Paula, al principio solo la ignoraba. Por ejemplo si Andrés veía a Paula llorar (en ese tiempo tenía 2 años) la ignoraba. Además, Andreína era demasiado estricta. Obligaba a Paula, que en esa época tenía 2 años, a tender una cama de 2 plazas a ella sola. Si Paula no podía o a Andreína no le gustaba castigaba a Paula mandándola al "rincón", es decir obligaba a la niña a pararse frente a una pared y le dejaba ahí por horas”.

Allí no terminaba el castigo. “Si durante este tiempo, Paula se movía o lloraba, Andreína la golpeaba, generalmente con un cinturón pero no en una sola parte de su cuerpo sino en varias. En el proceso penal consta que Andreína: "rompió la nariz de Paula al golpearle con la hebilla de un cinturón".

Mientras la relación de Andreína y Andrés se fortalecía, la pesadilla dela menor aumentaba. “En julio de 2017, Andreína contrató a una niñera para Paula llamada María de los Ángeles Carvalho, ella dice que Andreína a veces le dejaba a Paula 2 o 3 días seguidos”.

La madre “realmente no tenía ningún interés en cuidar de Paula. Su nueva relación con Andrés era todo para ella, Paula pasó a segundo plano. María de los Ángeles testificó en el proceso que vio a Andreína golpear a Paula varias veces”.

La niña fue abandonada emocionalmente por su mamá, quien la engañaba hablando mal del papá. Aún así, en su inocencia, víctima de golpes, “la niña amaba a su mamá”. (I)

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